Salud y Belleza

Neurocosmética, cosmética emocional… La nueva gama de productos de belleza conecta la piel con la cara más sensible de los usuarios. ¿La conoces?

Dicen que los ojos son el espejo del alma, pero la piel no se queda atrás revelando algunos secretos del interior de las personas. Los expertos empiezan a encontrar las conexiones entre la salud de la piel y las emociones y han convertido la neurocosmética en una nueva tendencia a la que no se le puede perder la pista. Si no sabes de qué hablamos o cómo es posible que una crema te ayude a mejorar el bienestar general del cuerpo [y la mente] no te pierdas lo que te contamos a continuación.

¿Qué es la neurocosmética?

La piel y el sistema nervioso están conectados. No en vano, la dermis está llena de terminaciones nerviosas que le permiten reaccionar ante diferentes estímulos, desde el frío o el calor, hasta el dolor, el estrés, el miedo, la vergüenza, etc. Pero cuando estas conexiones empiezan a fallar, las células se deterioran y llega el envejecimiento prematuro de la piel.

Estamos acostumbrados a recurrir a diferentes productos de belleza que actúan directamente sobre la dermis y su naturaleza y nos ayudan a frenar o suavizar los síntomas del paso del tiempo. Sin embargo, los investigadores han encontrado otra vía de solución para el problema: productos que actúan en el interior, favoreciendo el desarrollo de los procesos positivos del organismo. En esto consiste la neurocosmética, en el empleo de ingredientes que permitan reestablecer el orden y el equilibrio entre los procesos neurofisiológicos y la salud de la piel.

💆 Cómo funciona la neurocosmética

El color de la piel, determinados tipos de imperfecciones, su nivel de suavidad o de hidratación o el equilibrio de su tonalidad son rasgos que pueden desenmascarar algún problema emocional (nerviosismo, tristeza, estrés, cansancio) a través del órgano más externo del cuerpo. Frente a todos ellos, los neurocosméticos funcionan activando o incentivando la producción de endorfinas y la actividad del sistema inmune. Con ello, consiguen mejorar el bienestar general del cuerpo y la salud y buena apariencia de la dermis.

Pero para que este cometido se cumpla, los cosméticos inteligentes deben contar con la concentración de principios activos adecuada y la combinación perfecta con otros ingredientes de reconocida influencia en los procesos de regeneración del organismo: té verde, flor de azahar, aloe vera, rosa mosqueta… Este combo, aplicado directamente sobre la piel, consigue desencadenar procesos químicos en nuestro interior que mejoran todos los aspectos positivos del organismo.

¿Te animas a conectar las caras interna y externa de tu cuerpo y a mejorar tu bienestar de la mano de la neurocosmética?

 

 

 

 

 

 

En verano, con las altas temperaturas, parece lógica la necesidad de ducharse con agua fría. ¿Dónde está el equilibrio perfecto y por qué es recomendable?

El mundo se divide en dos tipos de personas: las que se duchan con agua fría y las que lo hacen con agua caliente. Los dos grupos ven como un auténtico suplicio el extremo contrario y consideran imposible un cambio de dirección en el grifo de su baño. Incluso en verano, cuando las altas temperaturas invitan a refrescarse y a, al mismo tiempo, piden un poco de relajación al final del día. Ha llegado el momento de desvelar quién tiene razón y en qué punto deberías colocar la llave de tu ducha para mantener tu piel bien cuidada.

💦 En busca de la temperatura ideal en la ducha en verano

A grandes rasgos, los expertos explican que las duchas con agua fría están recomendadas para estimular el organismo y el sistema inmune, mientras que el agua caliente es más indicada para alcanzar un mayor nivel de relajación. A simple vista, las primeras se deberían utilizar en momentos en los que queremos/necesitamos estar despiertos y las segundas solo cuando vayamos a descansar. Pero los beneficios y contraindicaciones de una y otra van mucho más allá, y limitarse solo a una de las opciones puede considerarse como uno de los malos hábitos que cometemos en la ducha.

¿Hacia dónde debe equilibrarse la balanza? Hacia un punto intermedio. Los extremos nunca son buenos: el agua muy caliente puede debilitarnos, irritar la piel o producir bajadas de tensión; y si está muy fría, puede obligar al cuerpo a subir la temperatura y hacernos volver a sudar al instante.

💦 Entonces ¿es mejor ducharse con agua fría o caliente?

Con ninguna y con ambas. Lo mejor es ir alternándolas durante la hora del baño para conseguir beneficiarse de todos sus efectos positivos y evitar los negativos. Para conseguirlo sin que sea un suplicio para nadie, los expertos recomiendan hacer los cambios de manera paulatina. Por ejemplo, empezar con agua [no demasiado] caliente, ir moviendo el grifo hacia temperaturas más bajas y terminar la ducha con agua fría.

💦 Las temperaturas intermedias nos ayudan a:

  • Mejorar la circulación
  • Tonificar la piel
  • Acelerar el metabolismo
  • Conseguir energía
  • Fortalecer el sistema inmunitario

Aprovecha la buena temperatura exterior del periodo estival para adaptarte al cambio y empieza a sacarle el máximo partido a la ducha durante todo el año. No olvides que también debes cambiar tus hábitos de baño (quizá ducharse todos los días no es tan bueno como crees) y utilizar una buena crema hidratante para poner el broche de oro a esta rutina de higiene personal.

Llega el verano y seguimos sin saber cómo utilizar adecuadamente las cremas solares. Estos son los mitos y verdades de los fotoprotectores más repetidos.

El sol empieza a calentar, las temperaturas abandonan las posiciones más bajas de los termómetros y a la ropa empieza a sobrarle tela. Ha llegado el verano y, con él, la preocupación por conseguir un bronceado perfecto. El problema es que muy pocos saben cómo protegerse del sol adecuadamente para que una jornada en la playa no acabe convirtiéndose en una noche de insomnio bañados en aftersun y poniendo en práctica algunos trucos para aliviar las quemaduras.

Seguimos sin saber cómo protegernos del sol adecuadamente y creyendo mitos de los fotoprotectores que no hace más que perjudicarnos. Te mostramos cuáles debes desterrar para siempre.

☀ Cómo protegerse del sol: verdades y mentiras de tu protector solar

Nosotros insistimos: los rayos UV están presentes durante todo el año, incluso en días de lluvia. Por eso, el protector solar no solo es importante en verano. Aun así, aún hay muchas personas que desconocen o ignoran esta primera premisa de la fotoprotección y se preocupan por cumplirla solo durante los días radiantes de los meses de verano.

☀ Junto a este error, estos son los mitos de la protección solar más extendidos [que debes dejar de creer]:

  • Sin fotoprotector o con un FPS bajo consigues broncearte más rápido. Falso. Esta práctica de riesgo solo supone un mayor peligro para la salud de la piel, puesto que queda expuesta directamente a los efectos negativos de los rayos del sol.
  • Las pieles más oscuras no necesitan protección. Falso. El astro rey afecta por igual a todos los tipos de piel, independientemente de cuál sea su tono. Sí es cierto que, a mayor concentración de melanina (pieles más oscuras), mayor protección natural. Pero el fotoprotector sigue siendo imprescindible.
  • Puedo utilizar la crema solar del año pasado. Falso, con matices. Todos los cosméticos para el sol deben indicar su caducidad en el envase. Suelen ser unos nueve meses después de su apertura y siempre que se hayan guardado en lugares secos y resguardados del sol.
  • Basta con una aplicación antes de ir a la playa para estar protegido del sol. Falso. Se debe de renovar la crema solar, al menos, cada dos horas si estamos al aire libre (incluso en zonas con sombra). Pero, ni con esas estamos totalmente protegidos de la influencia negativa del sol. Es necesario evitar las horas centrales del día y tapar algunas zonas más sensibles con gafas de sol, gorros, etc.
  • El fotoprotector resiste los baños en el mar o la piscina. Falso, también con matices. Mientras estemos en el agua, siempre que nos hayamos aplicado la crema solar, estamos protegidos. El problema viene luego: al secarnos, retiramos la mayor parte del producto. Es el momento de renovar la aplicación del fotoprotector.

Después de desmentir estos mitos y con estas apps para protegerse del sol, no hay nada que te impida disfrutar de un bronceado responsable.

La crema solar es la protagonista del verano, aunque la ropa también contribuye a mantener la piel protegida. ¿Sabes cómo vestirte en verano?

Se dice de la piel que es la primera línea de defensa del organismo frente a agentes externos como la contaminación, las bacterias, los rayos UV… Para garantizar que cumple este cometido y, al mismo tiempo, para mantenerla siempre sana y cuidada, recurrimos a productos cosméticos como las cremas hidratantes y los fotoprotectores. Sin embargo, solemos olvidar otros factores que también están en constante contacto con la dermis y que constituyen un arma de doble filo. Bien utilizados, contribuyen al cuidado diario de la piel, pero cuando pasan a un segundo plano pueden empeorar la situación de la barrera cutánea.

Dentro de este grupo debemos incluir el vestuario, un elemento que, a pesar de su sencillez, puede constituir el desencadenante de cualquier afección en la piel (o su deterioro). Sobre todo, durante la época estival, cuando no prestamos la más mínima atención a las prendas de ropa que utilizamos. Si quieres evitar problemas y aprender a vestirte en verano, te decimos qué falta y qué sobra en tu armario.

Cómo debe ser la ropa en verano

Transpiración, sequedad por temperaturas extremas, quemaduras indeseadas, irritación, picaduras, hongos… Durante la temporada estival, los problemas en la piel parecen duplicarse, aunque, en la mayoría de los casos, son consecuencia directa de una pérdida de interés en su cuidado. Mientras que durante los meses más fríos del año extremamos las precauciones, la higiene y la hidratación de la dermis, el verano, su calor y su color nos invitan a dejar de lado nuestras rutinas de belleza para disfrutar de una época diferente.

Para acabar con esta fea costumbre, insistimos en la importancia de seguir la rutina diaria de cuidados cutáneos. Pero añadimos un consejo extra: presta especial atención a la ropa de verano. Así es como debe ser:

  • Tejidos naturales, como el lino o el algodón. Los sintéticos, como el poliéster, retienen más el calor, impiden la transpiración y pueden contener sustancias químicas que favorezcan la aparición de alergias con mayor facilidad.
  • Prendas sueltas. En la medida de lo posible, en verano es aconsejable evitar la ropa demasiado ajustada. ¿Por qué? Para permitir a la piel respirar, para evitar el exceso de humedad por sudor y, sobre todo, para eludir los roces con picaduras, quemaduras del sol, etc.
  • Ropa deportiva transpirable. El calor o el sol no impiden seguir con la rutina de ejercicio físico. Pero, para no tener que lamentarse después de entrenar, es importante elegir ropa transpirable y, a poder ser, que absorba el exceso de sudor.
  • Fresco, pero protegido. Las temperaturas han subido considerablemente, hace calor y queremos embeber toda la vitamina D que está nuestro alcance. Pero debemos protegernos del exceso de radiación y, aquí, la ropa puede ser un gran aliado. Además de llevar ropa suelta, debemos cubrir la piel de manera adecuada si sabemos que vamos a estar demasiado tiempo al sol. ¡No te olvides de los accesorios! Sombreros o gorros para la cabeza y unas buenas gafas de sol evitarán problemas con el astro rey, así como descargarte alguna de estas aplicaciones “fotoprotectoras” en tu móvil.

 

 

La piel de los niños es la más sensible y necesita cosméticos que respeten su naturaleza. ¿Qué se puede y qué no se debe utilizar para cuidarla?

Las pieles sensibles necesitan mayores esfuerzos para mantenerse sanas, equilibradas y con su estructura intacta, sean cuales sean las circunstancias. Por esta razón, son necesarios los productos cosméticos formulados con ingredientes de origen natural que hacen todo lo posible por reparar y mantener la dermis con sus características a pleno rendimiento. Aun así, existen muchos condicionantes que pueden dotar a la dermis con ese rasgo de delicadeza y que marcan las pautas de cuidados que se deben seguir.

Entre todos los casos de piel delicada, la de los niños se convierte en toda una referencia. Las necesidades de hidratación y nutrición de la dermis se duplican en el caso de los más pequeños de la casa que, además, ven cómo no todas las cremas y jabones son aptos para ellos. ¿Qué requisitos debe cumplir la cosmética infantil para que su uso esté recomendado?

Acertar con las cremas para niños y demás cosméticos infantiles

En estas primeras etapas de vida, la piel es extremadamente sensible y aún se está adaptando a las características de su entorno, por lo que es habitual encontrarse con diferentes problemas dérmicos que deben ser resueltos en la consulta del pediatra.

Los expertos aseguran que, durante al menos los dos primeros años de vida, la piel de los niños está mucho más desprotegida ante los agentes externos. Como consecuencia, no todos los tratamientos cosméticos sirven para mantenerla cuidada. Estas son las recomendaciones básicas que deben cumplir las cremas para niños y demás productos de higiene:

  • Jabones y champús. Un bebé recién nacido solo necesita agua para mantener su piel limpia y con una estructura equilibrada. Una vez superado el primer mes de vida, es recomendable recurrir a jabones neutros, sin perfumes ni parabenos, que también pueden utilizarse para lavarles el pelo.
  • Cremas hidratantes para niños. En los primeros meses de vida, lo mejor es utilizar los productos de higiene recomendados por el pediatra (aquí te contamos cuándo debemos aplicar crema a los bebés). Pero, a medida que pasan los años, se recomienda utilizar cremas para niños sin parabenos creadas a partir de sustancias naturales. Su piel es aún muy fina y absorbe todos los productos que se le apliquen.
  • Crema solar en la infancia. Si los mayores debemos tener cuidado con el efecto de los rayos del sol en nuestra piel, la recomendación se intensifica en el caso de los más pequeños de la casa. La exposición de los niños al sol debe ser controlada y, siempre, después de una correcta aplicación de crema solar específica para este tipo de pieles. En cualquier caso, los bebés menores de seis meses no pueden exponerse de manera directa a los rayos UV.

 Entonces, ¿qué se debe evitar en la cosmética infantil?

Para empezar, componentes agresivos y parabenos. En Bioxán, más allá de las recomendaciones de la Unión Europea, seguimos sin utilizar parabenos en nuestros productos. La composición y la función para la que nació la marca hacen que nuestras cremas hidratantes también puedan ser utilizadas en la piel de los más pequeños de la casa.

Pero no ocurre lo mismo con todas las cremas hidratantes. De hecho, la gran mayoría están desaconsejadas para la piel infantil, por su contenido en derivados del petróleo. Tampoco se deben utilizar colonias con alcohol ni polvos de talco. En definitiva, todos aquellos productos que incluyan conservantes, colorantes, alérgenos o perfumes.

Con estas recomendaciones, ya no hay excusa para mantener cuidada la piel de los más pequeños de la casa.

Petequias. Así se conoce a las manchas rojas que aparecen en ocasiones en la piel y que pueden hacer saltar las alarmas. ¿Deberías preocuparte?

Con la llegada del buen tiempo, las largas horas al sol y la exposición a picaduras de insectos de todos los tipos, también aumenta el riesgo de aparición de lesiones en la piel. Aunque no son propias únicamente de la época estival, las que más preocupación suscitan son las petequias, unas manchas de color rojo que pueden dejarse ver en cualquier parte del cuerpo.

Si te has encontrado estos puntitos color carmesí en la piel y no sabes cuál es su procedencia, este post te interesa. Analizamos qué son las petequias, cuáles pueden ser sus causas y en qué momento deberíamos buscar ayuda profesional.

Petequias: qué son y por qué aparecen

Según la teoría, las petequias son lesiones vasculares – normalmente, derivadas de la ruptura de pequeños capilares- que se hacen visibles en la piel en forma de puntos de color rojizo o violáceo. Según la perspectiva, pueden ser percibidos como hematomas al uso. Pero desde una posición más próxima, es fácil percibir ese rasgo tan característico de su apariencia que se produce cuando la sangre queda almacenada por debajo de la piel.

En cuanto a las causas de su aparición, existe un amplio rango que permite valorar su gravedad y la necesidad de consultar con un especialista. Estos son (de menos a más importantes) algunos de los factores de riesgo más comunes:

  1. Por algún tipo de ataque contra la piel: picaduras, golpes, cortes… Cualquiera de estas acciones puede desencadenar el sangrado, puesto que pueden producir un pequeño trauma en los vasos sanguíneos. Aún así, este suele ser el único caso en el que el nivel de gravedad es mínimo.
  2. Por una reacción alérgica. Se tenga o no controlado el factor desencadenante, en estos caso, las petequias son un síntoma más de la hipersensibilidad. En este sentido, se debe aplicar el remedio establecido para estos casos o acudir a un especialista.
  3. Por tratamientos médicos o farmacológicos. Las manchas rojas suelen desaparecer un tiempo después de haber finalizado la medicación. Por eso, es importante informar al médico de esta reacción para que este pueda descartar otros desencadenantes.
  4. Por una alimentación inadecuada y falta de vitaminas
  5. Por virus o enfermedades como la escarlatina, el sarampión o la meningitis
  6. Por trastornos del sistema inmunitario
  7. Por problemas de coagulación (plaquetas) o con los glóbulos rojos

Del listado anterior, las tres últimas causas de petequias son las de mayor relevancia y exigen la atención adecuada por parte de un especialista médico.

Cómo tratar las petequias

Para diferenciar las petequias de cualquier otra lesión sobre la superficie cutánea, debes presionar la zona. Si las manchas rojas se quedan invariables, son petequias; si la zona pierde color, probablemente será un hematoma al uso. En cualquier caso, siempre que tengas dudas y desconozcas la verdadera causa de la aparición de estas microlesiones, recurre a la ayuda de un especialista médico.

Normalmente, cuando el factor desencadenante carece de gravedad, estas manchas acaban desapareciendo por completo. Aunque siempre puedes colaborar con su supresión aplicando compresas frías (para reducir la inflamación), cuidando la alimentación (aporte de vitaminas y minerales adecuados) y aplicando cremas que favorezcan la regeneración de la piel en todas sus capas (las que incluyen prebióticos ayudan mucho).

 

 

La piel tiene su propia flora bacteriana que ayuda a proteger al resto del organismo de los agentes externos. Así debes mantenerla para evitar problemas.

Desde un punto de vista estrictamente científico, la microbiota cutánea es el conjunto de bacterias que se encuentran presentes en la piel de manera natural. Pero, aunque parezca contradictorio, este conjunto de microorganismos no son responsables de ninguna infección en estado normal. Más bien, todos ellos son necesarios para que la dermis y todo el organismo funcione de manera adecuada y queden protegidos frente a patógenos externos.

Pero ¿en qué se diferencian estos microorganismos de los microbios que sí suponen un problema de salud? ¿Cómo tenemos que cuidar la piel para evitar complicaciones dérmicas?

Descubriendo el lado bueno de las bacterias en la piel

Hablar de bacterias, hongos y virus puede parecer desagradable y difícil de soportar en una conversación al uso. Mucho más, cuando descubrimos que todos ellos están presentes de manera habitual en una piel sana. Pero esta es una manera muy superficial de tratar el tema. De hecho, por encima de todo ello, solo debes tener en cuenta una única premisa: la microbiota cutánea (ese conjunto de bacterias presentes en la dermis) funciona como una barrera protectora tanto física como inmunológica.

Es decir, el equilibrio de todos estos microorganismos permite que tengamos una piel bonita, hidratada y deslumbrante. Hasta que cualquier perturbación pone en peligro esta armonía bacteriana y aparece acné, eccema, irritación, dermatitis atópica… En este sentido, si queremos cuidar nuestra dermis, necesitamos mantener el nivel óptimo de bacterias buenas.

Cómo cuidar la microbiota cutánea

Ser un maniático de la rutina de limpieza diaria no es tan buena idea como parece. Sí, hemos repetido en numerosas ocasiones que se debe realizar este gesto todos los días al levantarse y acostarse, pero es importante también elegir los productos adecuados para ello y la intensidad con la que se aplican. En este sentido, los expertos recomiendan:

  1. Utilizar productos sin sulfatos, sin jabones y con un pH neutro. Las sustancias químicas pueden alterar de manera notable la microbiota y convertir el microbioma en otro totalmente diferente.
  2. Recurrir a prebióticos. Con cremas y productos como los de Bioxán (todo un referente en el mercado de cosméticos de origen natural), puedes favorecer y asegurar el mantenimiento del equilibrio de la microbiota.

Ahora ya puedes decir que tienes la cara llena de bacterias y dormir a pierna suelta. 😉

¿Cuántas veces has limpiado tus brochas de maquillaje? Aunque casi no las utilices, acumulan suciedad y gérmenes que debes eliminar. Te contamos por qué.

No importa si eres de las que se maquilla a diario o si solo recurres a una crema hidratante con color cuando tienes una cita especial: necesitas mantener tus brochas de maquillaje y demás utensilios siempre limpios. No lo parece, pero las bacterias rondan los productos de aseo y amenazan no solo los cosméticos y su función, sino también la salud de nuestra piel. Si no recuerdas la última vez que lavaste tus pinceles, te contamos por qué han dejado de ser seguros para tu rostro y cómo debes ponerle solución.

Qué ocurre cuando no lavas tus brochas de maquillaje

Parecen inofensivas e, incluso, permanentemente impolutas. Sobre todo, cuando solo las utilizas de manera ocasional. Pero tus brochas de maquillaje pueden marcar la diferencia entre tener un rostro sano y cuidado y otro con algunos problemas de acné, o peor, con herpes y todo tipo de infecciones. No lo decimos nosotros, lo recuerdan los dermatólogos entre sus secretos para mantener una piel perfecta.

Estas son algunas de las consecuencias que pueden provocar unos pinceles y utensilios de maquillaje sucios:

  • Aparición de granitos y acné. Es la primera reacción visible del uso de brochas de maquillaje sin limpiar.
  • Transmisión de infecciones. De la brocha al producto de maquillaje o al rostro y a la inversa. Las bacterias contenidas entre las cerdas de los pinceles pueden acabar en cualquier superficie.
  • Irritación. Las brochas empiezan a acumular producto y sus cerdas se endurecen de tal manera que pierden efectividad y provocan un daño en la piel del rostro por la fricción.
  • Reducción de la vida útil de los utensilios de maquillaje. No solo hablamos de pinceles, sino también de todas las herramientas que permiten aplicar los cosméticos en el rostro. Un rizador de pestañas con restos de máscara puede llegar a romper alguno de los filamentos del párpado. Y unos polvos aplicados a través de unas cerdas sucias pierden totalmente su eficacia.

Cómo limpiar las brochas de maquillaje: guía básica

Sobre todo si compartes tus utensilios con más personas o si eres de las que no puede pasar sin maquillarse ni un solo día, debes encontrar un hueco para llevar a cabo esta rutina de cuidado y limpieza de tus brochas. Al menos una vez a la semana (si el uso es frecuente) o cada quince días si solo recurres a ellas en ocasiones especiales.

Esta es la guía básica para aprender a limpiar tus útiles de maquillaje:

  1. Humedece las cerdas con los pinceles hacia abajo, para evitar que llegue el agua a la parte interna de la brocha.
  2. Aplica un poco de jabón en la palma de la mano (sirve con una pastilla de las utilizadas para lavar la ropa) y frota las cerdas de forma circular hasta que la espuma salga totalmente limpia.
  3. Aclara el pincel con agua tibia (recuerda, bocabajo) hasta eliminar todos los restos de jabón.
  4. Seca las cerdas dando pequeños toques sobre un trozo de papel o una toalla limpia.
  5. Deja el pincel en posición horizontal un par de horas para eliminar toda la humedad y estará listo y limpio para volver a utilizarlo.

Los niveles de parabenos de los cosméticos utilizados en la UE cumplen con las normativas de seguridad. ¿Por qué Bioxán aún los rehúsa?

El conflicto sobre la idoneidad o no del uso de parabenos en los productos cosméticos no es ninguna novedad. Hace al menos una década, los temores sobre su seguridad y sus implicaciones en la salud de la piel salieron a la palestra y las cremas sin parabenos comenzaron a copar el mercado de los productos para el cuidado personal. Sin embargo, las investigaciones sobre las implicaciones de estos químicos han seguido su curso y, en la actualidad, el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores de la Comisión Europea (CE) lo tiene claro: usados en su correcta medida, los parabenos no suponen un peligro para el organismo.

En cualquier caso, y a pesar de los resultados de las investigaciones, en Bioxán mantenemos la fórmula de nuestra gama cosmética libre de parabenos. Y estas son nuestras razones.

La cosmética europea y los parabenos: una relación de conveniencia

Para entender mejor el rechazo o la defensa del uso de parabenos en cosmética, es necesario conocer bien su utilidad y funcionamiento. En realidad, no son más que sustancias químicas que, utilizadas en la justa medida, contribuyen a la conservación de las propiedades de las cremas y demás productos de cuidado personal.

Los últimos informes de la Unión Europea (UE) aprueban las formas metil-, etil-, propil- y butilparaben, en proporciones de 4 g/kg para los dos primeros y 1,9 g/kg para los segundos. Sin embargo, parabenos como el isopropylparaben, el isobutylparaben, el phenylparaben, el benzylparaben o el pentylparaben sí están prohibidos al no poder demostrar su seguridad. La principal preocupación es que estas sustancias pueden llegar a interactuar con el organismo, adquiriendo el comportamiento de las hormonas.

¿Por qué rechaza Bioxán el uso de parabenos en sus cosméticos?

Desde Bioxán, como empresa comprometida con la salud de la piel y con su cuidado a través de ingredientes naturales, mantenemos nuestras fórmulas libres de parabenos. Aceptamos y compartimos las últimas conclusiones del Comité Científico de la CE, pero nos mantenemos firmes en el origen y la razón de ser de nuestra marca. Toda nuestra gama de productos cosméticos busca ofrecer soluciones eficaces para el cuidado de la piel desde una perspectiva natural y respetuosa con el medio ambiente.

Nuestras cremas sin parabenos, creadas a partir de ingredientes de origen natural, aprovechan al máximo los beneficios de los principios activos que incluyen y mantienen un elevado grado de conservación gracias a envases innovadores y respetuosos con el planeta. Gracias a estas dos características, la inclusión de parabenos se hace innecesaria y nos permite mantener nuestra apuesta por lo natural.

¿Sabes lo que ganas si dejas de fumar? En el Día Mundial sin Tabaco, analizamos los beneficios del abandono de este mal hábito sobre la piel.

El 31 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y todos sus asociados organizan una de las jornadas de concienciación más importantes para el bienestar de la ciudadanía a nivel global: el Día Mundial sin Tabaco. Año tras año, la entidad dedica la celebración a una causa específica derivada del consumo de esta sustancia tan dañina para el organismo, de la que cada vez se conocen más efectos nocivos (cáncer, deficiencias pulmonares o coronarias, contaminación ambiental…).

Desde Bioxán, máximos defensores de la salud en general y del bienestar de la piel en particular, también queremos incentivar el abandono del cigarrillo. Para ello, analizamos cómo beneficia a la piel la renuncia a este hábito tan perjudicial y tan poco agradecido. Con estas razones, esperamos que tú también te sumes a la lista de exfumadores definitivos.

Primeros efectos visibles tras dejar de fumar: la piel

La dermis es la primera gran beneficiada cuando alguien decide dejar de fumar. No en vano, ya hemos definido el tabaco como uno de los grandes enemigos de la piel. Aún así, para algunos fumadores conocer la cara menos amable del cigarrillo no es suficiente para empujarles a abandonar este mal hábito. Por eso, es mejor mostrar lo que sí se puede conseguir cuando se destierra de manera definitiva el tabaco de la rutina diaria.

Probablemente por ser el órgano más extenso del organismo y, al mismo tiempo, el más visible, los efectos positivos del abandono del cigarrillo se notan primero en la piel. Estos son los cambios más claros:

  • Piel más joven. Es una realidad: la piel de las personas fumadoras envejece de manera prematura por efecto de los radicales libres. Además de la nicotina, los cigarrillos están compuestos por un gran número de sustancias nocivas que provocan estrés oxidativo, destruyen las células de la piel y llenan el organismo de productos tóxicos. Solo un par de semanas después de dejar de fumar, la piel recupera tersura y elasticidad y los poros empiezan a mostrarse más limpios y pequeños.
  • Equilibrio en los niveles de hidratación. La nicotina y el resto de componentes de los cigarrillos provocan que la epidermis y el cabello pierdan su capacidad humectante. En el caso de la piel, esta se muestra menos elástica, áspera y quebradiza. Por ello, quien decide abandonar el tabaco va notando poco a poco cómo su rostro y el resto del cuerpo abandona su estado de sequedad y recupera su firmeza.
  • Más luminosidad. La denominada “cara de fumador” se caracteriza, sobre todo, por su tonalidad. Se trata de rostros apagados, con un color cetrino tirando a grisáceo y mate. En los primeros tres meses tras dejar de fumar, la piel empieza a recuperar el tono rosáceo y una apariencia mucho más saludable.

Apagando el cigarrillo para siempre y recuperando una rutina de belleza diaria, la piel de los exfumadores puede revertir los efectos nocivos del tabaco. Si eres uno de ellos, utiliza una crema hidratante especialmente pensada para pieles muy dañadas como las de Bioxán y luce un rostro bonito y sano en menos tiempo del que esperabas.