Aunque en el momento no seamos conscientes de ello, aplicarse crema corporal en la cara de manera regular puede generar problemas. El principal de ellos, la aparición de acné cosmético derivado de una mala aplicación de la crema o de un cuidado inapropiado de la piel.

Tanto las cremas corporales como las faciales son hidratantes, pero tienen aplicaciones distintas según en qué parte del cuerpo se apliquen. Las necesidades específicas de la piel del torso no son las mismas que las del rostro.

Según nuestra fundadora Ana Ugidos:

“No podemos emplear en la formulación de cremas para el rostro ningún producto comedogénico, es decir, que pueda taponar las glándulas sebáceas presentes en el rostro en gran cantidad, ya que pueden provocar la aparición de granitos”.

A diferencia de la piel corporal, la piel del rostro es mucho más sensible, ya que es más fina, especialmente en las ojeras. A modo de comparación, el grosor de las ojeras (0,05mm) es la mitad que el grosor en el resto del rostro (0,1mm). Por lo tanto, la piel facial es más vulnerable ante las amenazas externas, tales como la radiación solar y la contaminación.

Cremas faciales vs cremas corporales

Por una parte, las cremas faciales suelen ser más ligeras que las corporales, ya que la piel del rostro está más expuesta a las externalidades. Según nuestra CEO, Ana Ugidos:

“Las cremas aplicadas al cuerpo son más densas y necesitan poder penetrar en la piel del cuerpo; deben ser mucho más fluidas para una mejor aplicación”.

Por tanto, la crema tiene que ser más nutritiva y rica en antioxidantes para paliar la aparición de los efectos del envejecimiento tales como manchas y arrugas, entre otros. Además, tiene que ser no comedogénica para que los poros no se obstruyan.

Al contrario, la crema corporal presenta una textura más oleosa, debido a que la piel del torso presenta mayor nivel de grasa y es más gruesa a nivel de la dermis que la del rostro. Para ello, algunos ingredientes activos en estas cremas son la glicerina, los aceites minerales y el retinol, que le dan un mayor acabado graso.

También, está más bien protegida ante el daño medioambiental. La piel corporal, además, tiende en mayor grado a la deshidratación por una menor presencia de glándulas sudoríparas y de lípidos. Por último, el pH de esta es más ácido que el del rostro, responsable de garantizar la protección de la piel ante las bacterias.

Síntomas de aplicar una crema corporal en el rostro

Una vez detalladas las especificaciones de cada tipo de piel, nos centramos en la cuestión clave: ¿cuáles son los riesgos de una aplicación de la crema corporal en el rostro?

  1. La aparición de acné cosmético, como resultado de una mala absorción de los ingredientes y de una dificultad de la piel para respirar ante la obstrucción de los poros. Un posible efecto adverso es la aparición de microquistes como resultado de sebo acumulado en el poro denominado milium.
  2. Mayor opacidad de la piel. Su lucidez y resplandor se verán reducidos.
  3. Falta de hidratación, en comparación con una adecuada aplicación de la crema en la parte de la piel correspondiente
  4. Puede provocar un exceso de lípidos y una ausencia de antioxidantes ante las exigencias particulares de cada tipo de piel.

Plan de actuación

Un buen producto cosmético debe garantizar el equilibrio del pH, o en caso de que se haya desequilibrado, que se pueda restablecer hasta alcanzar dicho status quo. También, debe reponer lípidos, proteger la piel del fotoenvejecimiento, hidratar y regenerar.

Por tanto, es primordial conocernos a nosotros mismos, qué tipo de piel tenemos, y en función de ello, elegir una crema específica que satisface los cuidados que exige nuestra piel. Y todo ello sin olvidar una dieta equilibrada y rica en frutas y verduras, hidratación regular y ejercicio físico.