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Cáncer de piel por el sol: ¿cómo evitarlo?

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Con la llegada del verano exponemos la piel al sol, a veces en exceso, y por lo general no somos conscientes del peligro que supone para la piel si no la protegemos adecuadamente.

Los especialistas insisten en lo nocivos que pueden llegar a ser los rayos ultravioletas tanto a nivel estético como de salud, ya que una exposición solar sin la correcta protección favorece la aparición de arrugas, estropea la piel y, sobre todo, eleva el riesgo de padecer cáncer de piel.

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¿Qué es el cáncer de piel?

El cáncer de piel es un tipo de tumor frecuente que se produce por un crecimiento descontrolado de las células cutáneas alteradas por la radiación ultravioleta. La exposición a los rayos UV causa la mayoría de los casos de melanoma, que es el tipo de cáncer de piel más mortal. Por eso, con mayor frecuencia suele manifestarse en la piel expuesta, no obstante, también puede aparecer en zonas que no han estado expuestas.

En cuanto a las personas que lo padecen, cualquiera que tenga antecedentes de exposición excesiva al sol puede desarrollar cáncer de piel, aunque quienes más riesgo corren son aquellos con piel clara (más propensa a las quemaduras solares y menos tolerantes con el sol), cabello rubio o pelirrojo y ojos claros. Es decir, existen determinados fototipos que son más vulnerables que otros.

También, y aunque para muchos esto sea algo desconocido, las personas que se someten periódicamente a sesiones con las lámparas de las cabinas bronceadoras tienen más riesgo de contraer cáncer de piel porque, aunque no lo parezca, se añaden los daños potenciales de una fuente artificial de rayos UV.

Por todo ello, a pesar de que con el verano, el sol y el aumento de las temperaturas nos gusta aprovechar para disfrutar nuestro tiempo al aire libre, hay que tener precaución máxima. El daño que provoca la radiación ultravioleta se va acumulando a lo largo de nuestra vida, y ya sabemos que nuestra piel tiene memoria, de ahí la importancia de evitar exposiciones excesivas.

Prevención del cáncer de piel

La prevención es básica para este tipo de cáncer, especialmente si tenemos en cuenta que se estima que cuatro de cada diez españoles tendrán cáncer a lo largo de su vida. Siendo una enfermedad más frecuente de lo que piensa la población en general, la prevención, la detección y el diagnóstico precoz resultan vitales para hacerle frente.

Para prevenir el cáncer de piel hay que recordar y tener presente que la exposición de forma inadecuada y excesiva a la radiación ultravioleta es el principal factor de riesgo de este tipo de cáncer.

Por tanto, utilizar protección solar y evitar la exposición durante un tiempo prolongado puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de piel, sobre todo en personas con pieles sensibles cuyo fototipo cutáneo es bajo.

Estas medidas de precaución referentes a limitar la exposición solar para evitar la aparición de quemaduras cobran especial importancia en los jóvenes, pues una protección solar adecuada durante los primeros 15 años de vida reduce el riesgo de cáncer de piel en un 70%.

La Fundación Piel Sana, que pertenece a la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), y la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) recomiendan la adopción de ciertas medidas de protección, especialmente en la época estival, aunque algunas de ellas deberían mantenerse durante todo el año.

  • Mantener una correcta fotoprotección adecuada al fototipo de la piel de cada uno y aplicar dicho protector de forma abundante antes y durante la exposición.
  • Tratar de no permanecer bajo el sol durante periodos prolongados y evitarlo, especialmente, en las horas centrales del día (entre las 12:00 y las 16:00h).
  • Saber cómo protegerse del sol, buscar zonas de sombra y, además de utilizar fotoprotector en crema o loción, utilizar fotoprotectores físicos que ejerzan de barrera frente a la radiación: sombreros, gorras, gafas de sol y camisas/pantalones de manga larga en caso de ser necesario.
  • Limitar la exposición en los salones de bronceado y evitarlo en edades tempranas.

¿Cómo se detecta el cáncer de piel?

Los signos más comunes del cáncer de piel son los cambios como la aparición de un bulto nuevo, tener una llaga que no llega a sanar o un lunar que ha cambiado de aspecto. Para evitar esto es importante realizar una autoexploración de la piel de forma periódica. Si conocemos nuestras manchas y en algún momento notamos algún cambio en una de ellas, podremos acudir al dermatólogo y detectar el problema a tiempo.

Según la AECC la forma más estandarizada de entender los signos de advertencia y poder distinguir un lunar normal de un melanoma es seguir la regla del ABCDE:

  • A (Asimetría): la mitad de un lunar no es igual que la otra mitad, es decir, tiene forma irregular o partes que se ven muy diferentes.
  • B (Bordes irregulares): el lunar o la mancha presenta bordes desiguales, irregulares, dentados o borrosos.
  • C (Color): se dan varios colores diferentes en la lesión. Hay que tener en cuenta que los más peligrosos son los rojizos, blanquecinos y azulados sobre lesiones de color negro.
  • D (Diámetro): en este caso el lunar mide más de 6 milímetros o aumenta de tamaño (superior a los 6 mm).
  • E (Evolución): si el lunar ha experimentado cambios en cuanto a su tamaño o forma en las últimas semanas o en los últimos meses.

Ya que la piel es un órgano que podemos ver, y por tanto identificar los cambios o alteraciones que se presenten de forma fácil y sin necesidad de pruebas complejas o agresivas, es muy importante que nos ayudemos con esta guía para el diagnóstico precoz del cáncer de piel. Además, si se detecta de forma temprana, cuando aún no se ha extendido o invadido en profundidad, se podrá realizar un tratamiento más eficaz y menos agresivo.

Para poder identificar estos signos y detectar a tiempo un melanoma es fundamental conocer nuestro cuerpo, los lunares, las marcas de nacimiento y las áreas pigmentadas, para posteriormente poder hacer un seguimiento de su evolución a lo largo del tiempo y observar si cambian de tamaño, forma, color… En este sentido, la autoexploración debería ser un hábito adquirido y llevado a cabo de manera rutinaria, y dos o tres veces al año de forma más detallada.

A pesar de que el melanoma es más habitual en zonas que han sido fotoexpuestas (cara, brazos o piernas), también puede darse en otras zonas del cuerpo, incluso donde no incide el sol, por eso también hay que prestar atención a los pliegues, las plantas de los pies y zonas que son más difíciles de ver y proteger la piel del sol durante todo el año.

¿Cómo saber si tienes alergia al sol? Síntomas y tratamiento

Alergia al sol síntomas y tratamiento

El sol, como ya sabemos, es la mayor fuente de luz ultravioleta que existe, y nuestra piel es la barrera que nos separa y protege frente a la radiación. Cuando esta función protectora se ve debilitada por determinados agentes externos aparece el fotoenvejecimiento, el cáncer cutáneo o las reaciones fotoalérgicas.

Durante el verano la exposición solar es un factor imprescindible para muchos, sin embargo, hay una parte de la población a la que la dicha exposición le provoca enrojecimiento de la piel, aparición de erupciones, granitos, picor o dolor. Esto es lo que coloquialmente se conoce como alergia al sol.

¿Qué es la alergia al sol?

Muchas de las reacciones que produce el sol en la piel no son reacciones alérgicas, sino que se deben a acciones directas del sol que pueden provocar quemaduras, erupciones, cambios en la pigmentación… Es decir, reacciones cutáneas que requieren la luz solar para su aparición.

Cuando hablamos de alergia al sol nos referimos a una reacción inmunológica que se produce ante una exposición solar normal. La diferencia fundamental está en que en las reacciones alérgicas está implicado el sistema inmunológico, mientras que en el resto la afectación cutánea tiene lugar sin la intervención del sistema inmune.

Como cualquier alergia, la alergia al sol es una reacción excesiva del sistema inmunológico contra una sustancia que normalmente es inofensiva. El término se utiliza para describir una serie de enfermedades en las que aparecen sarpullidos con picazón en la piel que estuvo expuesta a la luz solar.

La forma más común de alergia al sol es la erupción polimorfa lumínica (EPL), aunque a veces también se le nombra fotoalergia o fotodermatosis. De todas las reacciones que la piel puede tener por el sol, esta es la más frecuente, pudiendo llegar a afectar a un 20% de la población. Es predominante en las mujeres y se caracteriza por la aparición de una erupción cutánea (pueden ser como granitos) especialmente en la cara y el escote, que suelen ser las zonas de mayor exposición, aunque a veces también aparece en brazos, piernas y pies. Las lesiones provocadas por esta enfermedad suelen ser pequeñas y no demasiado graves, y aparecen a las pocas horas de haber estado al sol (no necesariamente tomando el sol, sino que puede surgir si pasamos mucho tiempo caminando bajo el sol).

Síntomas de la EPL o alergia al sol

El aspecto de la piel afectada por la alergia al sol puede variar según la persona y su reacción, pero los síntomas más comunes son los siguientes:

  • Enrojecimiento
  • Picazón o dolor
  • Descamación
  • Pequeños granitos
  • Aparición de ronchas o incluso pústulas

Habitualmente la alergia al sol se manifiesta a través de rojeces o pequeños granos rojos en el cuello, los hombros y las extremidades, y aunque los síntomas son claros hay veces que cuesta identificar la erupción polimorfa lumínica como tal. Lo normal es que todas estas alteraciones aparezcan poco después de la exposición solar, pero a veces pueden pasar horas hasta que la alergia se manifiesta. Lo mejor para averiguar si se trata o no de alergia al sol es comprobar si la reacción aparece solo en las partes del cuerpo que han estado expuestas al sol.

¿Cuáles son las causas de la alergia al sol?

La EPL es una reacción anormal a la radiación ultravioleta, y puede tener su origen en rasgos hereditarios, en el consumo de algunos medicamentos o en la utilización de determinados productos químicos.

En primer lugar, es más probable sufrir esta reacción alérgica si algún familiar consanguíneo tiene alergia al sol. Una persona es más propensa a tener alergia al sol si tiene un hermano o padre que también la padece.

En segundo lugar, al igual que existen medicamentos que favorecen la aparición de lesiones en la piel, el consumo de ciertos medicamentos también puede provocar fotoalergias o fotosensibilidad y acelerar el proceso de quemadura de la piel. Es el caso, por ejemplo, de los anticonceptivos, antibióticos, antiinflamatorios antidepresivos o algunos ansiolíticos. Esta reacción es más habitual en personas de edad avanzada, y las lesiones en este caso son similares a las quemaduras, aunque a veces pueden aparecer ampollas. Es importante vigilar bien los fármacos porque los filtros de protección solar no protegen frente a estos efectos.

En tercer lugar, algunos síntomas de la alergia al sol se manifiestan cuando la piel se expone o somete a determinadas sustancias químicas antes de la exposición solar. Lo que con frecuencia desencadena estas reacciones cutáneas son sustancias utilizadas en los perfumes, los desinfectantes e incluso en algunos protectores solares.

Por último, padecer otras enfermedades como es el caso de la dermatitis atópica, la psoriasis o la rosácea, que empeoran en verano por el calor, el sudor y el cloro de la piscina, es un factor que aumenta el riesgo de padecer alergia al sol. Las pieles que presentan alguna de estas enfermedades siempre deben estar bien hidratadas.

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Tratamiento y prevención de la alergia al sol

En lo que a tomar el sol respecta son muchas las veces que hemos escuchado ‘más vale prevenir que curar’. Pues bien, si tenemos sospechas de que padecemos las alteraciones cutáneas antes mencionadas o nos han diagnosticado alergia al sol, debemos prevenir esta reacción siguiendo estos pasos:

  • Evitar la exposición solar repentina, es decir, tenemos que ir exponiéndonos paulatinamente para que la piel tenga tiempo de adaptarse. Algunos dermatólogos lo denominan “desensibilización mediante fototerapia”, y consiste en ir acostumbrando la piel a la exposición al sol poco a poco, en horas seguras, en tandas de 20-30 minutos cada día.
  • Cada vez que vayamos a estar bajo la luz del sol es importante hacerlo protegidos: utilizar gafas de sol y ropa protectora y evitar los tejidos que dejen pasar los rayos UV.
  • Intenta evitar las horas centrales del día y utiliza un factor de protección solar ¿Sabes cómo elegir el SPF para tu tipo de piel?
  • Aléjate de los desencadenantes conocidos. Si sabes que una determinada sustancia provoca reacción en tu piel, ya sea un medicamento o una sustancia química, evítalo antes de ponerte bajo el sol. Puedes optar por la crema corporal reafirmante de Bioxán, ya que tiene un efecto similar al de los after sun y está pensada para recuperar el equilibrio bacteriano de la piel y contribuir con su labor de protección.
  • El after sun juega un papel crucial para aliviar los efectos de la radiación solar en la piel, así que lo ideal es que lo apliques después de cada exposición sobre la piel limpia.
  • Aplicar cremas regeneradoras e hidratantes puede ayudarte a aliviar la irritación causada por la piel escamosa, uno de los síntomas de la alergia al sol.

Diferencia entre nutrir e hidratar la piel

Diferencia entre nutrir e hidratar la piel

A la hora de elegir los cuidados básicos para la piel, muchas veces nos preguntamos: ¿necesito hidratarla o nutrirla? Y la verdad es que, aunque parezcan conceptos similares, es fundamental establecer la diferencia entre hidratar y nutrir y comprender qué pieles necesitan una u otra acción.

¿Cuál es la diferencia entre hidratar y nutrir?

Para poder hacer una diferenciación es importante conocer el significado de cada término.

La hidratación significa restablecer el grado o nivel de humedad óptimo de la piel, un principio básico para cualquier edad si tenemos en cuenta que el agua siempre es necesaria.

La piel recibe agua, principalmente, desde el interior del cuerpo, pues es el organismo quien se encarga de “dar de beber” a las células de manera constante. Sin embargo, la epidermis, la capa más superficial de la piel, también está constituida por diferentes capas de células. En este caso el agua se distribuye desde la capa más interna hasta las exteriores, por tanto, estas últimas no reciben la misma cantidad de agua que las anteriores.

Para igualar el nivel de agua se genera el manto hidrolipídico, encargado de la hidratación de la piel a través de los poros. Lo ideal es que este manto esté formado por agua y sebo a partes iguales, pero no siempre es así. Si falta agua aparece la piel grasa, por eso las cremas para este tipo de piel suelen ser más fluidas y ligeras. Y si la piel es seca es porque falta parte de sebo, lo que quiere decir que hay que incorporar una cantidad mayor de lípidos en el tratamiento.

La nutrición, por el contrario, tiene como objetivo regenerar las células de la epidermis y fortalecer la barrera protectora natural de lípidos para evitar la deshidratación y la sequedad, lo que se traduce como “dar de comer” a la piel.

Los tratamientos nutritivos están generalmente recomendados para pieles secas y maduras que requieren un paso más allá de la hidratación. Cuando se van cumpliendo años la piel deja de regenerar las células por sí misma y necesita ayuda externa, por eso estas cremas contienen una gran concentración de principios activos.

En definitiva, al igual que el cuerpo necesita hidratarse a través del agua y nutrirse con alimentos, la piel requiere una hidratación constante para restablecer el grado óptimo de agua y un extra de nutrientes para fortalecer la barrera protectora.

Hidratar o nutrir: ¿cómo saber lo que necesita mi piel?

Lo primero que hay que hacer es saber si la piel está seca o deshidratada. Algunas pistas que pueden ayudarnos a saber si hay necesidad de hidratar o nutrir son las sensaciones, cómo la vemos y sentimos:

  • Una piel seca tiene como principal problema la menor cantidad de lípidos, y muestra picor o picazón (purito), incomodidad, rigidez después de la limpieza, aspereza al tacto, y a veces grietas o descamaciones.
  • La piel deshidratada, como consecuencia de la abundante pérdida de agua, tiene falta de flexibilidad y elasticidad, una notable pérdida de luz, puede aparecer tirantez y, si continúa sin ser hidratada, puede aparecer descamación.

Hidratación

Es fácil que la piel se deshidrate, especialmente en verano con el viento, el sol o incluso los ambientes cerrados y los aires acondicionados, por eso al hablar de hidratación hay que pensar en productos que ayuden a mantener el agua en la superficie cutánea y evitar que esta se pierda.

Si mantenemos la hidratación de manera adecuada lograremos conservar las propiedades mecánicas de la barrera cutánea, otorgándole además flexibilidad y suavidad. Pero para ello hay que tener en cuenta que las cremas hidratantes es recomendable utilizarlas por la mañana, inmediatamente después de la limpieza, que es cuando la piel es más propensa a la deshidratación y está más receptiva a la absorción de activos.

Nutrición

La nutrición de la piel debe llevarse a cabo cuando las necesidades van más allá de la hidratación o cuando comienzan a aparecer pequeñas líneas de expresión. Estas cremas contienen activos regeneradores, reafirmantes o reestructurantes, lo que significa que contendrán vitaminas, minerales y elementos como el ácido hialurónico para estimular la formación de colágeno.

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Las cremas regeneradoras suelen estar indicadas para aquellas pieles en las que ya se ha iniciado un proceso de envejecimiento y se observa una pérdida de firmeza. Por eso es aconsejable aplicar a partir de los 30 años cremas con un plus de nutrientes para combatir los signos del envejecimiento, las arrugas y la falta de elasticidad.

La principal diferencia con la hidratación es que los productos nutritivos deben utilizarse por la noche ya que el reposo cutáneo ayuda a la absorción de nutrientes y maximiza su acción regeneradora. Es importante aplicar estos productos con la piel desmaquillada, limpia y seca.

Como podemos ver, la hidratación y la nutrición son pasos complementarios en la rutina de cuidados faciales y corporales. Lo más importante es tener la piel siempre hidratada y estar atentos a los síntomas mencionados, y posteriormente agregar la nutrición mediante cremas regeneradoras para ayudar a la piel a mantener la firmeza y elasticidad, que disminuyen a medida que van pasando los años.

¿Qué significa el Factor de Protección Solar?

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El sol puede aportarnos múltiples beneficios a la salud, como el desarrollo de la Vitamina D o la producción de serotonina, pero también tiene numerosos efectos positivos del sol sobre la piel, siempre y cuando seamos conscientes de la atención y el cuidado que requiere.

Para mantener la piel protegida y evitar problemas derivados del sol, como el cáncer de piel en los casos más graves, es importante conocer qué es el SPF que aparece en los botes de los fotoprotectores y saber cuál escoger.

Protección solar para prevenir el cáncer de piel

La incidencia del cáncer de piel ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, especialmente los melanomas. De acuerdo con las estadísticas de la Skin Care Foundation, solo en Estados Unidos se calcula que 1 de cada 5 personas desarrollarán algún cáncer de piel a lo largo de su vida.

El cáncer de piel es el más frecuente en todo el mundo, representando el 50% de todos los tumores que se diagnostican cada año según expertos del Hospital Ruber Internacional de Madrid. Y de todos los tipos, el melanoma es la forma de cáncer de piel más peligrosa y la responsable de más del 80% de las muertes por cáncer de piel (Academia Española de Dermatología y Venereología).

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) estiman que en España se detectan anualmente 6.000 casos nuevos de melanoma. Uno de los principales factores que hace que la incidencia de estos tipos de cáncer siga aumentando es la exposición solar inadecuada.

Para protegerse de la radiación solar uno de los métodos más efectivos es la aplicación de crema protectora, pero cada piel es distinta y cada persona debe utilizar una u otra en función de su fototipo. Lo importante es saber cómo funcionan estas cremas y conocer cuál es el SPF o factor de protección adecuado en función del tipo de piel.

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¿Qué es el Factor de Protección Solar o SPF?

El SPF (Sun Protection Factor) o FPS (Factor de Protección Solar) es el índice que mide la capacidad protectora de una crema frente a los efectos nocivos de la radiación ultravioleta sobre la piel. Este número indica el tiempo que el producto aumenta la capacidad de defensa de la piel frente al sol, es decir, el tiempo máximo que puedes estar expuesto sin quemarte. Existen diferentes factores de protección solar, que abarcan desde el SPF 5 hasta el SPF 50+.

La fórmula para calcular dicho tiempo es multiplicar el tiempo que tu piel podría, de forma natural, estar expuesta al sol sin quemarse por el factor de protección solar de la crema que elijas. Pongamos como ejemplo un protector solar que ofrezca un factor de protección 30. Esto significa que la piel puede estar expuesta a los rayos UVB sin presentar quemadura 30 veces más tiempo que la misma piel sin protección solar. Así que, si por ejemplo tu piel aguanta 10 minutos al sol sin quemarse y se aplica una crema SPF 30, el resultado sería de 300 minutos de exposición solar segura a lo largo del día.

Conviene saber que en ningún caso el SPF indica el grado de permisividad al bronceado y que no es un valor absoluto, es simplemente un dato que permite orientarnos sobre el margen de tiempo adicional que podemos estar expuestos al sol sin sufrir quemaduras.

Lo que sí es cierto es que cuanto más elevado sea el factor de protección, más tiempo de protección presenta, siempre y cuando la crema solar se aplique correctamente en cantidad y frecuencia: después del baño, si se identifica un exceso de sudoración, si hay contacto continuo con la arena de la playa, etc. También hay que considerar que existen diversos factores que pueden distorsionar el valor del SPF: más allá de los inherentes a las características de la radiación y al tipo de piel, son importantes los relativos a cada tipo de filtro: capacidad de penetración cutánea, resistencia al agua y al sudor y modo de aplicación.

¿Cuál es el SPF adecuado para cada tipo de piel?

Para poder escoger el fotoprotector adecuado es importante tener en cuenta algunos factores, entre ellos el tipo de piel.

  • Piel grasa: se deben aplicar fotoprotectores con formatos fluidos o emulsiones seborreguladoras que eviten la obstrucción de los poros y produzcan un efecto matificante. Funcionan bien las fórmulas en gel y las que son minerales, dado que se absorben más rápido.
  • Piel seca: los protectores solares en leche o crema son los indicados, especialmente si poseen ingredientes hidratantes naturales.
  • Piel mixta: la mejor opción son las lociones livianas, refrescantes y con propiedades hidratantes que eviten que la piel produzca más grasa.
  • Pieles sensibles y reactivas: en estos casos se debe optar por fotoprotectores minerales que no tengan fragancias, ya que tienen menos capacidad irritante y evitan las rojeces.
  • Piel normal: este tipo de pieles pueden usar prácticamente cualquier fotoprotector, por eso lo mejor es optar por los que son de amplio espectro, suavizan la textura y unifican el tono.

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Fototipos de piel y SPF para cada uno de ellos

Además del tipo de piel, una correcta elección del factor de protección viene determinada por el fototipo de la persona. Su clasificación se conforma en base a características como la pigmentación de la piel, los ojos, el cabello, la capacidad para broncearse y el tiempo mínimo que tarda la piel en mostrar una quemadura tras haber estado expuesta al sol sin protección. De todo ello depende la sensibilidad de las personas a la radiación ultravioleta, el enrojecimiento y las quemaduras solares.

Fototipo I

Personas de piel muy pálida, ojos claros, generalmente pelirrojos, con una piel que tiende a quemarse cada vez que es expuesta al sol, prácticamente nunca se broncea y puede sufrir reacciones fotoalérgicas.

El fotoprotector adecuado sería una protección solar alta, equivalente a un SPF 50. Además, en el mercado hay productos específicamente desarrollados para intolerancias solares.

Fototipo II

Personas de piel blanca, sensible y delicada, con ojos claros y cabello generalmente rubio. Al igual que el fototipo anterior, es muy difícil que lleguen a broncearse y pueden padecer reacciones alérgicas tras exposiciones prolongadas al sol.

Estas pieles requieren el mismo tratamiento que el fototipo I.

Fototipo III

Este es el fototipo más común en España, y suele corresponder a personas con pieles intermedias y con el cabello castaño. Son capaces de coger algo de bronceado, pero antes tienden a enrojecer.

En una piel fototipo III se puede bajar el índice de protección solar a un equivalente de una protección media, mínimo un SPF 30. Este neutralizaría una radiación muy alta, pero es importante evitar la franja horaria de mayor radiación.

Fototipos IV, V y VI

  • El fototipo IV pertenece a personas de piel oscura con el cabello moreno o negro que se broncean con rapidez al tener contacto directo con el sol.
  • Las pieles que engloba el fototipo V son más morenas que el anterior.
  • Las personas con la piel más oscura, tradicionalmente negras, son las que entran en la clasificación del fototipo VI.

Estos tres últimos fototipos no necesitan una alta protección solar, ya que de por sí poseen una melanina natural que hace que su piel reaccione con efectividad a los efectos nocivos de la radiación. En estos casos bastaría con aplicar un factor de protección medio (SPF 15).

En definitiva, dependiendo del índice de rayos ultravioleta y en función del fototipo de piel debemos escoger el protector solar más adecuado para broncearnos sin dañar la piel, de forma segura, duradera y minimizando el fotoenvejecimiento. Aunque siempre hay quien llega tarde al paso de la prevención, ¡así que siempre viene bien saber cómo aliviar las quemaduras del sol!

En cualquier caso, no hay que olvidar que, independientemente del tipo de piel y del fototipo, los especialistas recomiendan aplicarse la crema al menos 30 minutos antes de la exposición al sol, pues los filtros solares han de ser absorbidos por las capas más profundas de la dermis para que la protección sea del todo efectiva. Lo ideal según los dermatólogos es renovar la aplicación cada dos horas como máximo y aplicar 2 milímetros de crema protectora por cada 2 centímetros cuadrados de piel.

Prepara tu piel para el verano: rutina diaria

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La llegada del verano siempre supone un aumento del número de actividades que realizamos al aire libre y, por tanto, del tiempo que estamos expuestos a la radiación solar. Además, con esta subida de temperatura la dermis sufre, así que, antes de que sea tarde, lo mejor es empezar a hacer ajustes desde ya en la rutina y preparar la piel para el verano.

¿Cómo preparar la piel para el verano?

Adoptar los cuidados necesarios antes del verano para que el sol no pase factura es tan importante como proteger la piel durante los meses de calor y regenerarla una vez hayan terminado.

En cantidades moderadas, la luz solar durante esta época es beneficiosa para la salud de las personas y favorece la absorción de Vitamina D, sin embargo, una exposición descontrolada podría derivar en diferentes enfermedades perjudiciales para el organismo.

Actualmente, la radiación ultravioleta es considerada la principal causa de la aparición de melanomas y otros tipos de cáncer cutáneo, además de provocar eritemas, pigmentaciones, envejecimiento prematuro, sequedad y deshidratación, fotosensibilidad… Por eso, cuanto más nos cuidemos la piel más preparados estaremos para protegernos del sol.

Pero ¿por qué son tan importantes estos cuidados previos? Llevamos varios meses con la piel oculta, por lo que una exposición al sol de forma repentina podría resultar nociva. Lo ideal sería hacerlo paulatinamente, aunque muchas veces no es posible, así que toca adoptar una serie de medidas e incluirlas en la rutina para lucir un bronceado sin dañar la piel.

1. Rutina de belleza diaria

Durante el verano es más importante que nunca mantener las rutinas de belleza diarias. Es especialmente conveniente la limpieza facial por la mañana y por la noche, aunque practicar la doble limpieza facial siempre es un plus en cualquier rutina.

En este paso, los cosméticos que se utilizan durante el invierno pueden ser perfectamente válidos para el verano, aunque hay quienes prefieren dejar las texturas untuosas para los meses de frío y optar por otras más suaves, ligeras y de fácil absorción. Algo que las pieles grasas y mixtas agradecerán puesto que se liberarán de esa sensación de pesadez que generan las texturas densas.

2. Hidratación

La característica por excelencia del verano, y a su vez la más perjudicial para la piel, es el calor. En esta época es muy habitual la deshidratación, el agua se evapora con las altas temperaturas y la piel se muestra debilitada, menos sana y con sensación de tirantez.

En estos casos el cuidado básico es la hidratación, que no se debe descuidar en ningún momento del año, pero ahora es un buen momento para reforzarla. Podemos utilizar productos dermocosméticos enriquecidos con principios activos de origen natural, nutritivos y especialmente humectantes e hidratantes para lucir una piel saludable y protegida. Aunque si el objetivo es combatir la deshidratación hay un activo que es esencial para atrapar la humedad y retener el agua en la piel: el ácido hialurónico, que además potencia la formación de colágeno y mantiene el nivel de hidratación.

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3. Alimentación rica en antioxidantes

El sol es uno de los factores medioambientales causante de la generación de radicales libres, las moléculas que atacan a la piel provocando lo que se conoce como estrés oxidativo de las células y dando lugar a su envejecimiento.

Los antioxidantes se encargan de bloquear los radicales libres, lo que contribuye a retrasar el desgaste y el deterioro de los tejidos de la piel. ¿Y cómo podemos conseguir esto? Con los betacarotenos. Las frutas y verduras ricas en betacarotenos son una fuente de antioxidantes que contribuyen a retrasar el deterioro de la piel, además de ayudar a acelerar el bronceado. Estos alimentos suelen ser todos aquellos que tienen un color anaranjado, como la zanahoria, la calabaza, el boniato, el mango o el melocotón, pero lo cierto es que la mayoría de los vegetales contiene algún porcentaje de este pigmento.

4. Protección solar durante todo el año

La exposición solar continuada es extremadamente perjudicial para la piel, y no siempre se es consciente de los riesgos de la radiación ultravioleta. El problema va más allá del envejecimiento cutáneo prematuro, y es que puede acarrear enfermedades mucho más graves como el cáncer de piel.

La mejor manera de evitarlo es la prevención, por eso no vale con utilizar protector solar solo en verano o los días de playa. El protector se puede (y se debe) utilizar en cada época del año, acompañado de productos hidratantes y nutritivos adecuados a cada tipo de piel.

¿Qué es la doble limpieza facial?

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A estas alturas ya deberías saber que la limpieza facial, tanto por la mañana como por la noche, es un paso imprescindible para lucir una piel perfecta y sana. Ahora bien, hay quienes consideran que una correcta limpieza consiste en utilizar agua y jabón, y este es el primer error.

Realizar una limpieza facial correctamente, para que la piel refleje vitalidad, requiere de un proceso algo más complejo. Si quieres empezar a notar los resultados, quédate a leer el post porque te lo contamos al detalle: qué es la doble limpieza facial, cuáles son sus beneficios y cómo hay que llevarla a cabo paso a paso.

¿En qué consiste la doble limpieza facial?

La doble limpieza es un método de limpieza que tiene su origen en Corea, proviene de los rituales de belleza asiáticos. El proceso consiste en lavarse la cara dos veces, o lo que es lo mismo, dos pasos de higiene en lugar de uno para lograr una piel perfecta.

¿Por qué son dos pasos y no uno? La respuesta es muy sencilla: está comprobado que de una sola vez no se eliminan los residuos y la suciedad acumulados en la piel, por lo que el rostro no queda libre de impurezas, lo que puede llevar a lucir un aspecto apagado y con imperfecciones. La base de una piel fuerte y bella es la constancia en la rutina de higiene, diaria y semanal.

En la doble limpieza facial se utiliza, en primer lugar, un limpiador con base oleosa; y, en segundo lugar, un limpiador con base acuosa. El objetivo es ayudar a la piel a retirar las células muertas, mejorar su textura y aumentar la eficacia de la crema facial, que se aplica una vez que el rostro está totalmente limpio y preparado.

Aunque hacer una doble limpieza pueda parecer un gesto extra en la rutina de cuidados faciales, la realidad es que es una práctica muy recomendable que solo exige unos minutos. Porque realmente el problema no es la falta de tiempo, sino la importancia de crear este hábito e integrarlo en tu rutina diaria.

¿Para quién es la doble limpieza?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que una doble limpieza facial no será igual para todas las personas, debe estar adaptada a tu tipo de piel.

Puede que, si tienes la piel seca o sensible, pienses que no necesitas una doble limpieza porque puede resultar un proceso prejudicial para tu piel, sin embargo, no por dividirse en dos partes resulta más agresiva. O, por el contrario, si tu piel es grasa y decides no llevarla a cabo para así poder evitar el primer paso, el producto oleoso. Si este último ejemplo es tu caso es conveniente que sepas que el aceite es lo que permitirá una mayor penetración en los poros para lograr una limpieza en profundidad.

En definitiva, es un método recomendado para todos los tipos de piel, siempre y cuando se busquen las texturas adecuadas y se tengan en cuenta factores externos como la edad, otros productos utilizados en el día a día (por ejemplo, el maquillaje), la época del año, etc.

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¿Cómo llevar a cabo una rutina de doble limpieza facial paso a paso?

Lo ideal sería repetir esta rutina tanto por la mañana como por la noche. Al fin y al cabo, la piel del rostro no solo necesita una limpieza profunda después de todo un día expuesta a agentes y agresiones externas, sino que al despertar también acumula un exceso de grasa y sudor que debe retirarse diariamente. Pero, independientemente de que la realices una o dos veces al día, lo más importante es que no te olvides de ningún paso.

Paso 1: limpiador con base de aceite

En el primer paso se necesita un producto con textura oleosa, ideal para eliminar suavemente los residuos acumulados durante el día: maquillaje, exceso de sebo, restos del filtro de protección solar… Normalmente suele tratarse de aceites desmaquillantes o bálsamos que no necesitan aclarado, y es importante escoger los productos adecuados, porque los de base oleosa consiguen penetrar mejor en el poro y eliminar la suciedad que suele almacenar. Además, estos aceites van reblandeciendo las capas superiores de la piel, donde se acumulan las células muertas, por lo que ayudarán a una renovación constante sin que la piel sufra lo más mínimo.

Paso 2: limpiador de base acuosa

Después de utilizar el limpiador con base oleosa llega la segunda parte: aplicar un limpiador con textura acuosa tipo agua micelar, jabón, gel limpiador o una mousse suave, que normalmente necesitan aclararse con agua para completar la rutina de doble limpieza.

Este paso consiste en llevar a cabo una limpieza más específica para cada tipo de piel (de ahí la importancia de conocer cuál es tu tipo de piel para poder optar por el producto adecuado) retirando todas las impurezas sin base grasa, es decir, la suciedad soluble en agua (como el sudor). Además, el limpiador de base acuosa ayuda a regular el exceso de grasa en la piel.

Por último, si eres de las que utilizan un dispositivo electrónico de limpieza facial, este segundo paso será el momento de emplearlos. Eso sí, sin excederse de, aproximadamente, tres minutos, dependiendo del dispositivo utilizado, la sensibilidad y la tolerancia de la piel.

Paso 3: tónico

A lo largo de todo el post hemos mencionado que la doble limpieza facial requiere dos pasos. Sin embargo, puedes añadir un tercero y considerarlo igual de importante que los anteriores: el tónico.

Aunque este tipo de productos hay que dejarlos actuar sobre la piel, también son elementos de purificación que, con su función humectante y equilibrante, ayudan a equilibrar el pH, cerrar el poro, refrescar la piel y dejarla lista para el siguiente paso: la hidratación.  Una vez que el tónico se haya absorbido podrás utilizar tu sérum, contorno de ojos y crema hidratante.

Este tercer paso es especialmente importante para personas que tienen piel grasa o con tendencia acneica, pues el tónico, además de cerrar el poro, regula la grasa y matifica la piel.

Al principio puede parecer complicado, pero tratar las impurezas de la piel por separado ayuda a conseguir una limpieza más profunda de la piel sin alterar el manto hidrolipídico. A largo plazo, y si se acompaña de una correcta rutina de hidratación, hace que disminuyan los puntos negros, granitos o rojeces, además de prevenir la acumulación de grasa y la aparición de espinillas provocadas por la suciedad o los restos de maquillaje que quedan sin retirar.

Resumiendo, con esta rutina de doble limpieza facial mejorarás la textura de la piel del rostro, combatiendo el aspecto fatigado y la piel apagada y devolviéndole la luz y vitalidad que necesita. Pero para ello este hábito debe formar parte de tu estilo de vida.

Y no olvides siempre hidratar la piel y utilizar protección solar, especialmente en estos tiempos. Además, con la cara completamente limpia conseguirás que los productos que apliques a continuación se absorban más fácilmente. ¡Ya verás como tu piel te lo agradece!

¿Cuáles son las cremas para la celulitis que funcionan?

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El buen tiempo está a la vuelta de la esquina, pero con él viene una de las mayores preocupaciones: la celulitis, un problema estético que afecta a casi todas las mujeres.

A modo resumen, la celulitis es una modificación del tejido dérmico causada por una acumulación de grasa, líquido y toxinas que el organismo no puede eliminar por sí mismo, así que hay que ayudar al cuerpo a deshacerse de esas células grasas y evitar que se formen nuevas.

Combatir y prevenir la celulitis supone atacar directamente los factores que la provocan y evitar que vuelvan a aparecer, pero su origen es muy diverso. Las causas que influyen en su aparición abarcan desde factores hormonales o hereditarios hasta una mala alimentación o un estado de vida sedentario. Además, la edad o tener una mala circulación son algunos de los agravantes de este problema.

¿Cómo eliminar la celulitis?

En el mercado hay una amplia variedad de cremas que pueden ayudar a mejorar la apariencia de la celulitis, ya que eliminarla completamente es muy difícil.

Lo primero que hay que tener claro es que, independientemente del producto que se utilice, hay que ser muy constantes, y siempre combinar los tratamientos con un estilo de vida saludable y una alimentación equilibrada.

Las cremas anticelulíticas son útiles si se utilizan de forma continuada, por eso es recomendable aplicarlas diariamente (incluso dos veces al día) preferiblemente por la tarde/noche, después de la ducha. Además, para que el resultado sea eficaz, hay que dedicar por lo menos 5 minutos a masajear la zona, para que los activos penetren en las capas más profundas de la piel y lograr así mejores resultados.

Tipos de celulitis y cómo combatirla

Es muy importante tener en cuenta el tipo de celulitis que se padece antes de iniciar cualquier tipo de tratamiento, ya que en muchos casos se pueden tener dos tipos a la vez, y elegir la crema adecuada para cada uno de ellos.

Celulitis blanda o flácida

Es la más común de todas. Se presenta en mujeres de todas las edades, aunque suele aparecer en personas con un estilo de vida sedentario que no implica apenas actividad física.  Se asocia con flacidez, problemas circulatorios, varices, arañas vasculares, etc. Principalmente se localiza en muslos y glúteos, aunque también puede aparecer en el abdomen y en la cara interna de los brazos. Se caracteriza su flacidez extrema, por lo que el tejido no es consistente y se manipula fácilmente. A simple vista se manifiesta en forma de hoyuelos que se extienden al sentarnos o al cambiar de posición.

Para combatir la celulitis blanda es importante decantarse por los anticelulíticos que contengan ingredientes reafirmantes, además de los activos quema grasas (como, por ejemplo, la cafeína o el té verde). Se puede complementar el tratamiento con una tabla de ejercicios físicos que ayuden a trabajar las zonas más afectadas.

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Celulitis dura o compacta

Es más frecuente en mujeres jóvenes, incluso aunque hagan deporte. Independientemente de que lleven una vida activa y practiquen ejercicio, suele estar relacionada, sobre todo, con desarreglos hormonales. Aunque suele ir acompañada de estrías, se caracteriza por su consistencia compacta y porque casusa nódulos que pueden doler al tacto, dando lugar a un tejido fibroso que es difícil de eliminar. Está localizada en la cara externa de los muslos, los glúteos, las caderas (las famosas cartucheras) y las rodillas. No se ve a simple vista, sino que el aspecto acolchado (o piel de naranja) aparece cuando pellizcamos la piel.

Los mejores tratamientos para combatir la celulitis dura son las cremas anticelulíticas por la mañana y por la noche, manteniendo una rutina constante. Las más adecuadas son aquellas que atacan a la grasa localizada y las liporeductoras específicas.

Celulitis edematosa o acuosa

Se trata de la variedad que presenta más molestias porque suele ir acompañada de mala circulación, pesadez de piernas, dolor o incluso dificultad para moverse. Su aparición suele ser precoz, concretamente en la pubertad, como consecuencia de los cambios hormonales que sufre el cuerpo a esas edades, aunque también puede darse en mujeres de mayor edad. Está focalizada sobre todo en extremidades inferiores y se produce por una retención de líquidos, por lo que se ve aumentado el volumen de las piernas. A simple vista, la piel presenta el típico aspecto de piel de naranja, pero se caracteriza porque puede doler al tacto e incluso desembocar en varices. Las mujeres con menopausia son un grupo especialmente afectado por la celulitis edematosa.

En estos casos se recomienda reafirmar la piel, es decir, optar por una crema corporal reafirmante y realizar masajes al aplicarlos para favorecer la circulación y evitar la acumulación de líquidos en el organismo. También es conveniente para activar la circulación realizar actividades físicas moderadas como caminar, montar en bici o nadar, y tener mucho cuidado con el sol porque ralentiza la circulación sanguínea.

Sea cual sea el tipo de celulitis, la mejor manera de hacerle frente es prevenirla con unos hábitos saludables y con una correcta rutina de cuidados que nos ayuden a mantener la piel hidratada, firme y saludable.

Semana del reciclaje: “Recicla la vida con Bioxán”

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Uno de los principales objetivos de Bioxán es conservar y mejorar el planeta en el que vivimos, por eso, con motivo del Día Mundial del Reciclaje, celebramos la semana del reciclaje con el programa Recicla la vida con Bioxán. ¡Te contamos en qué consiste y te ayudamos a reciclar en casa!

Día Mundial del Reciclaje

El 17 de mayo de cada año se celebra el Día Mundial del Reciclaje para concienciar a la población sobre la importancia de tratar los residuos de la manera correspondiente para no contribuir al cambio climático y proteger así el medio ambiente.

Oficialmente, fue la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) quien estableció esta fecha en el año 2005 con el fin de promover una mayor responsabilidad tanto del consumidor como de quien extrae la materia prima y la transforma en un bien de consumo.

Que se haya declarado un día como el Día Mundial del Reciclaje significa que hay que llevar a cabo formas de sensibilizar a la sociedad de que gran parte de la contaminación se debe a la mala recolección y disposición de los residuos que producimos, y que aprendiendo a reciclar se pueden aminorar los efectos y mejorar nuestra calidad de vida de y la de generaciones futuras.

Cada año la popularidad de esta fecha clave para la conciencia ecológica ha ido cogiendo fuerza, siendo cada vez más los países que se suman a propagar durante estas jornadas información de calidad en torno al correcto reciclaje de los diferentes tipos de residuos.

¿Por qué es importante reciclar envases?

Aunque el Día Mundial del Reciclaje es el 17 de mayo, las acciones llevadas a cabo en esta fecha no deben limitarse a un único día, sino que hay que ponerlas en práctica durante todo el año.

Reciclar es un pequeño gesto que proporciona numerosos beneficios en comparación con la acción tan pequeña que supone, ya sea ahorrar materias primas, energía, agua o reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, además de generar empleo y mejorar el entorno en el que vivimos.

El reciclaje forma parte de la Economía Circular, el modelo basado en aprovechar al 100% las materias primas haciendo más eficientes los procesos de uso y fabricación, y reciclando evitamos que los productos y materiales se conviertan en residuos, transformándolos en otros completamente nuevos para alargar su vida útil y preservar los recursos naturales del planeta.

Ideas para reciclar en casa

Reciclar es darles una nueva vida a los envases reduciendo el consumo de recursos y la degradación del planeta, y podemos hacerlo sin salir de casa.

El primer paso es disponer de tres cubos de basura de colores diferentes o un mismo cubo con tres compartimentos. La forma más sencilla de reciclar es guiarse por los colores:

  • Contenedor amarillo: en este contenedor debemos depositar envases de plástico. Los envases reciclables más comunes son botellas de plástico, botes de crema, champú, gel o detergente, tapas y tapones de plástico, bolsas de plástico (excepto las bolsas de basura), tarrinas y tapas de yogurt, briks de leche o zumo o latas de refrescos y conservas.
  • Contenedor azul: para ayudar a reducir la sobreexplotación de los recursos naturales todos los materiales de papel y cartón deben ir al contenedor azul. En este caso los envases reciclables suelen ser cuadernos, revistas, periódicos, cajas de cereales, cajas de zapatos o papel de envolver.
  • Contenedor verde: este contenedor se dirige exclusivamente al vidrio. Si se separa adecuadamente del resto de materiales, el vidrio se puede reutilizar infinitas veces. Aquí debemos depositar frascos de vidrio (cosméticos como perfumes, cremas, etc.), botellas de vidrio (vino, champán…) y tarros de alimentos (mermeladas o conservas).

Reducir reutilizar y reciclar

Ahora que ya sabemos cómo reciclar en casa, es importante recordar la Regla de las tres erres: Reducir, Reutilizar y Reciclar.

Reducir

Reducir nuestro consumo a nivel de bienes y consumo energético supone contribuir de forma positiva a disminuir su impacto negativo sobre el medio ambiente. Además, llevar la teoría a la práctica es sencillo. En cuanto a los bienes, basta con ser consumidores responsables y comprar únicamente lo necesario, evitando en la medida de lo posible aquellos productos con excesivo embalaje o envoltorio y cuyos materiales no sean reciclables. Y con respecto al consumo energético recuerda la importancia del uso de bombillas de bajo consumo y aprovechar la luz natural, apagar la calefacción cuando no haya nadie en casa, etc.

Reutilizar

Nos referimos a volver a utilizar las cosas, darles la mayor utilidad posible antes de deshacernos de ellas. ¿Conoces el reciclaje creativo? ¡Te sorprendería saber la cantidad de cosas que podemos hacer con cosas que tenemos por casa! Reutiliza tus botellas de plástico o vidrio y conviértelas en jarrones para las flores, guarda los tarros de yogur de vidrio y consigue portavelas decorados a tu gusto o transforma las latas de conservas en maceteros. ¡Desarrolla tu lado creativo y dale rienda suelta a tu imaginación!

Reciclar

Reciclar es la última de las tareas. La mayoría de los materiales que utilizamos pueden reciclarse, así que prueba a poner en práctica estas ideas para reciclar en casa. Y recuerda que, aparte de colocar los residuos habituales en su respectivo contenedor, hay elementos especialmente tóxicos como las pilas, las bombillas o los electrodomésticos que tienen que llevarse a puntos de recogida.

Programa “Recicla la vida con Bioxán”

En Bioxán nos esforzamos día a día para mejorar nuestros procesos de producción y planificación generando la menor cantidad de residuos posibles, y no solo eso, sino que trabajamos por una Economía Circular utilizando cada vez más materiales reciclados y reciclables en nuestros envases. ¿Sabías que la madera que conforma la tapa de nuestros envases proviene de explotaciones forestales de tala controlada y sostenible?

Como veis, apostamos por la reutilización y el reciclaje, y creemos en el poder de los pequeños gestos, por eso hemos creado el programa Recicla la vida con Bioxán para todas esas personas que comparten nuestra filosofía: si nos devuelves el tapón y el envase de cualquiera de nuestros productos, te compensamos con un vale descuento para tu próxima compra.

Además, solo durante esta semana, para nosotros la semana del reciclaje, todos los productos individuales de Bioxán tienen un 25% de descuento con el código #RECICLALAVIDA.

Reciclar no es solo responsabilidad de instituciones o grupos medioambientales o ecologistas, es una responsabilidad de todos. Depende de ti darle una segunda oportunidad a los envases que utilizas. ¡Recicla la vida con Bioxán y cuida la salud del planeta!

¿Existe solución para los talones secos y agrietados?

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La piel es una barrera que nos protege de determinados microorganismos externos impidiendo su entrada. Por este motivo, es importante mantenerla hidratada y cuidada para que no pierda su continuidad y elasticidad, pero ¿realmente le prestamos a nuestros pies la atención que requieren?

A pesar de que en verano el problema de los pies secos y agrietados es más visible, es posible sufrir este tipo de alteraciones durante todo el año, especialmente las personas que pasan muchas horas de pie o que tienen una piel muy seca, así que es conveniente conocer las posibles soluciones llegado el momento de destapar los pies.

¿Qué son los talones agrietados?

Los talones agrietados se producen por una alteración de la dermis que tiene lugar cuando la piel de los pies está tan seca que se empieza a desgarrar. Se trata de una zona especialmente sensible a la deshidratación, y si no se trata adecuadamente el resultado puede ser la aparición de las grietas.

El Ilustre Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) indica que las grietas suelen aparecer en zonas de roce como pueden ser los dedos, los laterales del pie o los talones cuando están deshidratados. La fricción constante provoca una alteración en la capa superficial de la piel, por eso es importante realizar una correcta rutina de hidratación diaria que ayude a mantener la piel de los pies flexible y bien nutrida.

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¿Por qué se agrietan los talones?

La piel de los talones es diferente a la del resto del cuerpo, ya que para poder aguantar y amortiguar todo el peso dispone de un mayor número de células adiposas y es mucho más gruesa, hasta 50 veces más si se compara con la piel del rostro, que es la más fina. Además, es pobre en sustancias grasas, por eso se deshidrata con mayor facilidad, y cuanto más deshidratada, menos elástica será y tendrá más probabilidades de que se formen las temidas grietas.

A todas estas características también se le añaden la mayor fricción que tiene lugar, por ejemplo, al andar descalzos, llevar los pies al aire libre con un calzado que no es el adecuado o la exposición al sol, lo que potencia la deshidratación haciendo que la piel se vuelva dura y se desgarre con facilidad.

Factores que influyen en la sequedad de la piel de los pies

La principal causa que da lugar a los pieles secos y agrietados es la falta de hidratación en los mismos. Como consecuencia de esta deshidratación la piel puede empezar a descamarse o presentar zonas con cambios de coloración (sobre todo color rojizo) acompañados de picores, pero cuando la sequedad es severa aparecen las grietas.

La piel se seca en las zonas del pie que soportan mayor presión, por eso el tipo de calzado también influye. Si es muy duro, la suela no se adapta al pie o queda excesivamente apretado u holgado puede aumentar la sequedad en la piel de los talones.

Además, hay patologías que potencian la deshidratación de los pies, y, por consiguiente, la sequedad y la aparición de grietas:

  • La enfermedades metabólicas, como la diabetes, afectan al estado de la piel ya que diminuyen la humedad y provocan falta de hidratación.
  • Las personas que sufren problemas circulatorios son más propensas a sufrir alteraciones en los pies, por lo que deben prestarles mayor atención.
  • La obesidad y el sobrepeso también contribuyen a la sequedad en los pies, pues cuanto mayor es el peso que tienen que aguantar, mayor es la fricción y la tendencia a la aparición de grietas.
  • También los medicamentos o tratamientos agresivos como la diálisis, la quimioterapia o la radioterapia pueden provocar efectos secundarios en la piel, siendo la deshidratación uno de los más habituales.

Soluciones para los talones secos y agrietados

Por suerte, la piel de los talones no tiene por qué permanecer siempre seca y agrietada. Seguir estas recomendaciones ayudará a lucir unos pies sanos y bonitos.

Tipo de calzado

Lo aconsejable para evitar lesiones cutáneas es utilizar un calzado amplio y cómodo, que no apriete y que se ajuste al pie correctamente, es decir, que el talón no esté comprimido pero tampoco pueda desplazarse libremente. Y si tiene sujeción en el talón, mejor.

Se recomienda evitar que el zapato tenga costuras en el interior que puedan provocar algún tipo de roce o fricción. Y en el caso de llevar tacón, que no supere los 3 centímetros, así los puntos de apoyo estarán equilibrados.

Por último, al igual que hay que tener en cuenta el tipo de calzado, también hay que procurar no andar descalzos. Aparentemente caminar descalzo cuando hace calor es un gesto que no tiene importancia, pero aumenta los puntos de fricción en la piel de los pies y favorece la aparición de grietas y sequedad.

Buenos hábitos de hidratación e higiene

Utilizar una crema destinada al cuidado de los pies será la clave para mantenerlos 100% saludables. Al tratarse de una piel gruesa y tendente a la deshidratación es importante hidratar los pies a diario con cremas específicas.

Si los talones están muy secos se puede aplicar la crema (la vaselina también es muy recomendable) y colocar un par de medias o calcetines a la hora de dormir para ayudar a que el humectante haga su efecto.

En cuanto a la higiene no es recomendable lavarse los pies con agua muy caliente porque puede eliminar la hidratación natural de la piel. Y, ante la presencia de grietas, en ningún caso hay que recurrir a la lima o a la piedra pómez para eliminarlas sin acudir antes a un profesional. En estos casos el tratamiento habitual no requiere un limado de la zona que elimine capas de la piel, sino la aplicación de cremas específicas que la regeneren.

Alimentación saludable y dieta rica en líquidos

La causa principal de los pies secos y agrietados es la deshidratación, así que además de utilizar crema para pies es importante hidratarse desde dentro. Para ello es aconsejable beber entre un litro y medio y dos litros de agua e incluir en la dieta alimentos con un mayor índice de agua y sales minerales que ayuden a reponer líquidos. De esta manera se mantendrán los niveles óptimos de hidratación del organismo favoreciendo una piel saludable, incluida la de los pies.

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