Salud y Belleza

El uso de cremas regeneradoras es muy recomendable para recuperar la piel dañada por el cáncer de mama. A continuación, exponemos su eficacia y la de otros tratamientos complementarios.

Cosméticos imprescindibles para las pacientes de cáncer de mama

El cáncer no solo afecta a la glándula mamaria, sino también al correcto funcionamiento del organismo. Así, es necesario confiar en la funcionalidad de los tratamientos que ahora se explican para paliar los síntomas de la radiodermitis, afección que suelen padecer las mujeres que se someten a un tratamiento de radioterapia.

Cremas regeneradoras

La enfermedad produce el aumento en la división de las células epiteliales lo que provoca una mayor deshidratación y un aumento de la sensibilidad. Estas cremas ayudan a regenerar la piel dañada estimulando la creación de colágeno y elastina. Además, hidratan de forma profunda y consiguen mantener la humedad en la piel durante más tiempo.

Protectores solares

El tratamiento de quimioterapia produce una hiperpigmentación que afecta a distintas áreas de la piel. Es imprescindible que reduzcamos al máximo la exposición al sol y hacer uso de protectores solares con un factor de protección alto para evitar el empeoramiento de síntomas como el enrojecimiento o la hipersensibilidad. No está en absoluto recomendado el uso de cremas para eliminar las manchas cutáneas ya que afectan a la pigmentación aumentando así el problema.

Cremas hidratantes

Han de ser siempre específicas para la xerosis que aparece acompañada de la dermatitis exfoliativa. El producto que debemos escoger ha de ser hidratante y emoliente para fortalecer la barrera hidrolipídica. El uso de productos con retinol y con efecto drenante o destinados a quemar la grasa localizada es muy contraproducente llegando a provocar el aumento del síntoma arriba descrito.

Así, las cremas regeneradoras y el resto de tratamientos arriba comentados son complementos idóneos para proteger nuestra piel durante el proceso de recuperación del cáncer de mama.

 

Los beneficios de usar cremas regeneradoras que contienen vitamina E son muchos y su uso continuo tiene efecto acumulativo en nuestra piel. Junto a otros ingredientes naturales cómo la vitamina C y el omega 3 devuelven a la piel el aspecto radiante y lozano.

La importancia de usar ingredientes de origen natural

Los productos de belleza que contienen ingredientes naturales no causan alergias, enrojecimientos o resequedad. Las cremas para regenerar fabricadas con estos compuestos tienen una similitud orgánica con nuestras células, por lo que se absorben muy bien y tienen efectos duraderos.

Beneficios de la vitamina E

Los ingredientes de origen natural provienen de plantas y no son derivados químicos. La vitamina E es uno de los más utilizados en la cosmética natural.

1. El efecto antioxidante de la vitamina E restablece el balance redox al eliminar los radicales libres que lo alteran. Estas moléculas con carga eléctrica causan lesiones a las células, que al acumularse producen el envejecimiento prematuro.

2. Tiene un efecto protector frente a agentes externos como la contaminación atmosférica y los rayos UVB.

3. Esta sustancia es capaz de difuminar y aclarar las manchas de la piel, causadas por el sol, la edad o el embarazo, devolviendo a nuestro rostro un aspecto uniforme y terso.

4. Contribuye a sanar las lesiones del acné y a prevenirlas. Además, nos ayuda a eliminar las pequeñas imperfecciones residuales en la piel.

5. Su efecto regenerador es particularmente activo en las secuelas de quemaduras causadas por las radiaciones solares. Las veremos notablemente atenuadas gracias a la hidratación y nutrición que brinda.

6. Contribuye a prevenir y eliminar las pequeñas arrugas del rostro, especialmente las que se nos forman cerca de los ojos y las comisuras labiales.

Las cremas regeneradoras elaboradas con ingredientes naturales nutren, hidratan y equilibran el pH de nuestra piel. Gracias a ello brindan una renovada lozanía y un aspecto luminoso.

 

¡Ya estamos aquí!

Ha sido un periodo de investigación y mejora para poder ofreceros el mejor producto posible. Durante este periodo de evolución de BIOXAN hemos conseguido optimizar  los ingredientes activos consiguiendo una formulación novedosa que puede provocar efectos anti-polución (paliación del efecto de la contaminación sobre piel expuesta).

La piel expuesta a contaminación experimenta una mayor tasa de secreción de sebo y una mayor cantidad de ácido láctico que provoca una bajada del nivel de acidez subcutáneo en comparación con pieles no expuestas.

 

“Durante esta evolución, hemos conseguido optimizar las concentraciones suficientes entra la mezcla sinérgica de Vitamina E natural y Vitamina C natural, para ofrecer una protección contra la contaminación de nuestros días”.

 

Hemos encontrado que productos que contienen tanto vitaminas C como E muestran una mayor eficacia de fotoprotección que cualquiera de los antioxidantes solos. Estos efectos sinérgicos se deben a la capacidad de la vitamina C para regenerar la vitamina E oxidada. Además de las propiedades antioxidantes e hidratantes, varios estudios han demostrado que la vitamina E actúa tópicamente para proteger contra el daño UVB.

Además, no debemos olvidar que la vitamina E actúa como:

  • Agente antiinflamatorio
  • Antioxidante
  • Agente hidratante
  • Protector de la piel

 

Y como muchos ya sabéis, somos el producto dermocosmético con la mayor concentración de Vitamina E del mercado.

Otros cambios que os van a encantar es que gracias a esta optimización se ha conseguido mejorar el aroma, que a muchos no les acababa de gustar.

Sin olvidarnos del packaging, ¿encuentras las diferencias? Compártelo en tus redes sociales con el hastag #VuelveBioxan.

Esperamos que disfrutéis de todo lo nuevo que os ofrecemos y como siempre, estamos abiertos a escuchar tu opinión.

 

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El equipo Bioxán.

Hay tratamientos fotosensibilizantes con los que la piel reacciona a los rayos UV. ¿Cuáles son esos medicamentos y cómo debemos protegernos en estos casos?

Quemaduras, ampollas, edemas… La piel de algunas personas reacciona de manera inesperada ante una exposición más o menos prolongada a los rayos del sol. Lo que podría quedar en una leve quemadura por falta de precaución o por descuido puede convertirse en lesiones de gravedad que necesitan tratamiento inmediato.

Pero, ¿en qué casos pueden aparecer estas preocupantes lesiones en la piel? En aquellos en los que la persona esté sometida a un tratamiento con medicamentos fotosensibilizantes. ¿Quieres saber cuáles son y qué precauciones se deben tomar?

💊 Pieles fotosensibles por acción de los medicamentos

La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) diferencia entre fototoxia y fotoalergia a la hora de hablar de reacciones de la piel en cuerpos sometidos a sustancias fotosensibilizantes, entre los que se encuentran algunos medicamentos.

  • La primera, la fototoxia, es la reacción de la dermis que se produce por un aumento de la absorción de la luz solar (o de la sensibilidad a los rayos UV) por contacto con determinadas sustancias.
  • La fotoalergia, por su parte, se refiere a la reacción de la piel por acción de una sustancia que reacciona al contacto de los rayos UV (fotoproducto) y que no necesita una gran exposición al sol.

Tanto en una como en otra, entran en juego determinados medicamentos fotosensibilizantes. La única diferencia es el resultado final: quemaduras magnificadas, inflamación y ampollas en el caso de la fototoxia; picor, vesículas, eritema y descamación en reacciones fotoalérgicas.

💊 ¿Cuáles son los medicamentos que vuelven a la piel fotosensible?

Lejos de lo que puede parecer, los medicamentos fotosensibilizantes son de uso común. De hecho, es probable que tengas más de uno en tu botiquín de emergencias domésticas. Estos son los más habituales:

  • Antiinflamatorios, como el ibuprofeno
  • Antibióticos
  • Antidepresivos y psicofármacos, como el diazepam
  • Antihistamínicos
  • Antiulcerosos, como el omeprazol
  • Anticonceptivos
  • Antihipertensivos

💊 ¿Cómo evitar estas reacciones de las pieles fotosensibles?

En Bioxán, somos máximos defensores de la protección frente a los rayos UV, el cuidado de la piel y la prevención de las lesiones cutáneas. Por eso, consumas o no medicamentos fotosensibilizantes, te recomendamos tomar todas las precauciones necesarias para que el sol siga siendo un aliado y no se convierta en el peor enemigo de tu dermis.

Pero si estás sometido a algún tipo de tratamiento médico, te aconsejamos extremar aún más todas las medidas de fotoprotección. Pregunta a tu especialista o farmacéutico si el medicamento es fotosensibilizante, no salgas de casa sin protector solar, evita las exposiciones directas a los rayos UV y recurre a prendas de ropa adecuadas para verano y demás accesorios que no dejen ni un solo resquicio al sol.

 

 

 

Los autobronceadores son la ayuda que muchos necesitan para conseguir una piel morena. ¿Sabes cómo utilizarlo para que no aparezcan manchas indeseadas?

No lo podemos negar: en verano, las pieles bronceadas (sin excesos y con todas las precauciones necesarias) resultan mucho más bonitas y llamativas. Pero no todo el mundo tiene la misma capacidad de conseguir la tonalidad adecuada para que los colores de verano le sienten como un guante. Según la cantidad de melanina que produzca su cuerpo, hay personas que consiguen ponerse morenas solo con salir a la calle y, además, consiguen prolongarlo en el tiempo con diferentes trucos; otras, mientras tanto, solo pueden presumir cuando enseñan las marcas del bronceado.

Por suerte para este último grupo, existen los autobronceadores, cosméticos que consiguen mejorar la tonalidad de la piel de manera más o menos natural. Aunque no siempre cuentan con buena crítica, puesto que una mala aplicación puede tirar por la borda cualquier intento de aumentar el bronceado. Te enseñamos a aplicar estas cremas con color para que escuches, por fin, el deseado “qué moreno más bonito tienes”.

☀️ Cómo aplicar correctamente el autobronceador

Las primeras veces con el autobronceador suelen ser un auténtico desastre. Sobre todo, las de todos aquellos que lo intentaron en los inicios de estos novedosos cosméticos y que acabaron con un tono de piel tirando a anaranjado, con ronchas sin “broncear” o con problemas de manchas en la ropa. Aunque sea difícil, vamos a intentar olvidar estas experiencias y empezar a ver a los autobronceadores como uno de nuestros mejores aliados.

☀️ Si quieres que cumpla su función y que te ayude a mejorar el tono blanquecino de tu piel, sigue estos pasos a la hora de aplicarte el bronceador:

  1. Intenta depilarte con unos días de antelación. Debes dejar un margen de, al menos, 24 horas entre un proceso y otro para evitar la irritación de la piel.
  2. Exfolia antes de broncear. El día antes de la primera aplicación del autobronceador, realiza una exfoliación completa de la piel para que esta esté suave, lisa y sin imperfecciones. Recuerda que también es uno de los pasos necesarios para preparar la dermis antes de las primeras exposiciones a los rayos UV.
  3. E hidrata. El último paso previo y necesario antes de ponerse manos a la obra con el autobronceador pasa por el uso de cremas hidratantes. Después de exfoliar, la piel necesita sus dosis de hidratación para permanecer suave y cuidada. Sobre todo, presta especial atención a las zonas que más se resecan, como los codos.
  4. El momento crítico: la aplicación. Lo más habitual es encontrarse los autobronceadores en formato crema o aerosol. En estos casos, la forma más adecuada para aplicarlo y conseguir que se mantenga de manera duradera es en “barrido”: de manera ascendente (desde los pies a los brazos) y con paciencia y exhaustividad.
  • El truco definitivo: usa un guante. Cada vez son más los productos autobronceadores que incluyen utensilios para facilitar su aplicación. Y los guantes son uno de ellos (imprescindibles, por cierto, para conseguir un buen resultado).
  1. Espera un par de horas y no dejes de hidratar. No puedes ducharte o vestirte de inmediato tras la aplicación del autobronceador. De hecho, tendrás que esperar un par de horas si no quieres manchar todo lo que te pongas para salir a la calle. Además, si quieres que el tono se mantenga hasta la siguiente aplicación, no te olvides de utilizar una crema hidratante corporal como la de Bioxán a diario.

 

 

El verano parece una buena época hasta que empiezan a aparecer los viejos enemigos de la piel. Hongos, manchas, picaduras… Este año, gánales la batalla.

No hay cifras oficiales, pero es una realidad conocida: el periodo estival es una de las épocas favoritas del año para una parte considerable de la ciudadanía. Y es que, el mero aumento de las horas de luz natural ya supone toda una carga de energía para todos los que, con más o menos suerte, han tenido que capear el temporal de la rutina diaria. Aunque la subida excesiva de temperaturas no siempre ayuda, disfrutar del aire y el tiempo libres sin preocupaciones ni horarios es un sueño que se hace realidad en los meses estivales.

Sin embargo, no es un periodo tan bueno para la piel. En esta época, aumenta la incidencia de problemas dérmicos a los que, durante el resto del año, no les hemos prestado demasiada atención. ¿Quieres saber cuáles son y cómo ponerles freno?

🌞 Principales afecciones de la piel en verano y cómo solucionarlas

  1. Picaduras de insectos. Los mosquitos y sus molestos zumbidos se han ganado a pulso la primera posición en la lista de los problemas de la piel más habituales en verano. No importa lo atentos que permanezcamos o las veces que echemos repelente: están ahí y siempre consiguen atacarnos. Pero no son los únicos bichos que pueden picarnos y debemos permanecer atentos a los síntomas.

Cómo prevenir y evitar problemas mayores. Es importante utilizar repelentes, aerosoles y sistemas de protección. Pero estos no son métodos 100% infalibles. Por eso, si no has llegado a tiempo y tienes una picadura, intenta no rascarte en exceso (para no infectar la herida) y vigila su evolución para descartar reacciones peligrosas.

  1. Infecciones por hongos y bacterias. El calor y la humedad hacen posible la proliferación de microorganismos en donde menos lo esperamos. El constante contacto con el agua de la piscina o del mar o, mismamente, el aumento de la transpiración corporal suponen todo un peligro. Seguro que te suenan términos como el “pie de atleta” o la foliculitis, que no son más que infecciones por hongos en diferentes partes del cuerpo.

¿Cómo evitarlas? Intentando mantener la piel limpia, seca e hidratada en todo momento, evitar la ropa muy ajustada cuando hace mucho calor (estas son las prendas más adecuadas para verano), utilizar un calzado adecuado y transpirable.

  1. Alergia solar. Aunque el sol es pura vitamina, también es uno de los enemigos más potentes y devastadores de la piel. Por eso, cada vez son más las reacciones que aparecen tras la exposición a los rayos UV y que provocan grandes molestias a quienes las padecen. Por simple genética o por diversas causas de fotosensibilidad, este problema de la piel se caracteriza por la aparición de manchas y protuberancias rojas por todo el cuerpo.

¿Cómo evitarla? El primer paso es siempre una buena protección, con cremas solares con suficiente FPS. Tal vez lo que parece una alergia al sol, no es más que una quemadura por falta de prevención. En cualquier caso, comprueba si estás tomando medicamentos que favorecen la fotosensibilidad o, de la mano del dermatólogo, si tu piel es demasiado sensible para los embistes del sol.

Estos son los tres grandes enemigos de la piel durante el verano que, aunque conocidos, no son tan fáciles de evitar como parece. Sumados a otros como las manchas, son la causa del malestar de muchas personas. Extrema las precauciones pero, sobre todo, no te olvides de disfrutar del verano que dura poco.

 

Neurocosmética, cosmética emocional… La nueva gama de productos de belleza conecta la piel con la cara más sensible de los usuarios. ¿La conoces?

Dicen que los ojos son el espejo del alma, pero la piel no se queda atrás revelando algunos secretos del interior de las personas. Los expertos empiezan a encontrar las conexiones entre la salud de la piel y las emociones y han convertido la neurocosmética en una nueva tendencia a la que no se le puede perder la pista. Si no sabes de qué hablamos o cómo es posible que una crema te ayude a mejorar el bienestar general del cuerpo [y la mente] no te pierdas lo que te contamos a continuación.

¿Qué es la neurocosmética?

La piel y el sistema nervioso están conectados. No en vano, la dermis está llena de terminaciones nerviosas que le permiten reaccionar ante diferentes estímulos, desde el frío o el calor, hasta el dolor, el estrés, el miedo, la vergüenza, etc. Pero cuando estas conexiones empiezan a fallar, las células se deterioran y llega el envejecimiento prematuro de la piel.

Estamos acostumbrados a recurrir a diferentes productos de belleza que actúan directamente sobre la dermis y su naturaleza y nos ayudan a frenar o suavizar los síntomas del paso del tiempo. Sin embargo, los investigadores han encontrado otra vía de solución para el problema: productos que actúan en el interior, favoreciendo el desarrollo de los procesos positivos del organismo. En esto consiste la neurocosmética, en el empleo de ingredientes que permitan reestablecer el orden y el equilibrio entre los procesos neurofisiológicos y la salud de la piel.

💆 Cómo funciona la neurocosmética

El color de la piel, determinados tipos de imperfecciones, su nivel de suavidad o de hidratación o el equilibrio de su tonalidad son rasgos que pueden desenmascarar algún problema emocional (nerviosismo, tristeza, estrés, cansancio) a través del órgano más externo del cuerpo. Frente a todos ellos, los neurocosméticos funcionan activando o incentivando la producción de endorfinas y la actividad del sistema inmune. Con ello, consiguen mejorar el bienestar general del cuerpo y la salud y buena apariencia de la dermis.

Pero para que este cometido se cumpla, los cosméticos inteligentes deben contar con la concentración de principios activos adecuada y la combinación perfecta con otros ingredientes de reconocida influencia en los procesos de regeneración del organismo: té verde, flor de azahar, aloe vera, rosa mosqueta… Este combo, aplicado directamente sobre la piel, consigue desencadenar procesos químicos en nuestro interior que mejoran todos los aspectos positivos del organismo.

¿Te animas a conectar las caras interna y externa de tu cuerpo y a mejorar tu bienestar de la mano de la neurocosmética?

 

 

 

 

 

 

En verano, con las altas temperaturas, parece lógica la necesidad de ducharse con agua fría. ¿Dónde está el equilibrio perfecto y por qué es recomendable?

El mundo se divide en dos tipos de personas: las que se duchan con agua fría y las que lo hacen con agua caliente. Los dos grupos ven como un auténtico suplicio el extremo contrario y consideran imposible un cambio de dirección en el grifo de su baño. Incluso en verano, cuando las altas temperaturas invitan a refrescarse y a, al mismo tiempo, piden un poco de relajación al final del día. Ha llegado el momento de desvelar quién tiene razón y en qué punto deberías colocar la llave de tu ducha para mantener tu piel bien cuidada.

💦 En busca de la temperatura ideal en la ducha en verano

A grandes rasgos, los expertos explican que las duchas con agua fría están recomendadas para estimular el organismo y el sistema inmune, mientras que el agua caliente es más indicada para alcanzar un mayor nivel de relajación. A simple vista, las primeras se deberían utilizar en momentos en los que queremos/necesitamos estar despiertos y las segundas solo cuando vayamos a descansar. Pero los beneficios y contraindicaciones de una y otra van mucho más allá, y limitarse solo a una de las opciones puede considerarse como uno de los malos hábitos que cometemos en la ducha.

¿Hacia dónde debe equilibrarse la balanza? Hacia un punto intermedio. Los extremos nunca son buenos: el agua muy caliente puede debilitarnos, irritar la piel o producir bajadas de tensión; y si está muy fría, puede obligar al cuerpo a subir la temperatura y hacernos volver a sudar al instante.

💦 Entonces ¿es mejor ducharse con agua fría o caliente?

Con ninguna y con ambas. Lo mejor es ir alternándolas durante la hora del baño para conseguir beneficiarse de todos sus efectos positivos y evitar los negativos. Para conseguirlo sin que sea un suplicio para nadie, los expertos recomiendan hacer los cambios de manera paulatina. Por ejemplo, empezar con agua [no demasiado] caliente, ir moviendo el grifo hacia temperaturas más bajas y terminar la ducha con agua fría.

💦 Las temperaturas intermedias nos ayudan a:

  • Mejorar la circulación
  • Tonificar la piel
  • Acelerar el metabolismo
  • Conseguir energía
  • Fortalecer el sistema inmunitario

Aprovecha la buena temperatura exterior del periodo estival para adaptarte al cambio y empieza a sacarle el máximo partido a la ducha durante todo el año. No olvides que también debes cambiar tus hábitos de baño (quizá ducharse todos los días no es tan bueno como crees) y utilizar una buena crema hidratante para poner el broche de oro a esta rutina de higiene personal.

Llega el verano y seguimos sin saber cómo utilizar adecuadamente las cremas solares. Estos son los mitos y verdades de los fotoprotectores más repetidos.

El sol empieza a calentar, las temperaturas abandonan las posiciones más bajas de los termómetros y a la ropa empieza a sobrarle tela. Ha llegado el verano y, con él, la preocupación por conseguir un bronceado perfecto. El problema es que muy pocos saben cómo protegerse del sol adecuadamente para que una jornada en la playa no acabe convirtiéndose en una noche de insomnio bañados en aftersun y poniendo en práctica algunos trucos para aliviar las quemaduras.

Seguimos sin saber cómo protegernos del sol adecuadamente y creyendo mitos de los fotoprotectores que no hace más que perjudicarnos. Te mostramos cuáles debes desterrar para siempre.

☀ Cómo protegerse del sol: verdades y mentiras de tu protector solar

Nosotros insistimos: los rayos UV están presentes durante todo el año, incluso en días de lluvia. Por eso, el protector solar no solo es importante en verano. Aun así, aún hay muchas personas que desconocen o ignoran esta primera premisa de la fotoprotección y se preocupan por cumplirla solo durante los días radiantes de los meses de verano.

☀ Junto a este error, estos son los mitos de la protección solar más extendidos [que debes dejar de creer]:

  • Sin fotoprotector o con un FPS bajo consigues broncearte más rápido. Falso. Esta práctica de riesgo solo supone un mayor peligro para la salud de la piel, puesto que queda expuesta directamente a los efectos negativos de los rayos del sol.
  • Las pieles más oscuras no necesitan protección. Falso. El astro rey afecta por igual a todos los tipos de piel, independientemente de cuál sea su tono. Sí es cierto que, a mayor concentración de melanina (pieles más oscuras), mayor protección natural. Pero el fotoprotector sigue siendo imprescindible.
  • Puedo utilizar la crema solar del año pasado. Falso, con matices. Todos los cosméticos para el sol deben indicar su caducidad en el envase. Suelen ser unos nueve meses después de su apertura y siempre que se hayan guardado en lugares secos y resguardados del sol.
  • Basta con una aplicación antes de ir a la playa para estar protegido del sol. Falso. Se debe de renovar la crema solar, al menos, cada dos horas si estamos al aire libre (incluso en zonas con sombra). Pero, ni con esas estamos totalmente protegidos de la influencia negativa del sol. Es necesario evitar las horas centrales del día y tapar algunas zonas más sensibles con gafas de sol, gorros, etc.
  • El fotoprotector resiste los baños en el mar o la piscina. Falso, también con matices. Mientras estemos en el agua, siempre que nos hayamos aplicado la crema solar, estamos protegidos. El problema viene luego: al secarnos, retiramos la mayor parte del producto. Es el momento de renovar la aplicación del fotoprotector.

Después de desmentir estos mitos y con estas apps para protegerse del sol, no hay nada que te impida disfrutar de un bronceado responsable.

La crema solar es la protagonista del verano, aunque la ropa también contribuye a mantener la piel protegida. ¿Sabes cómo vestirte en verano?

Se dice de la piel que es la primera línea de defensa del organismo frente a agentes externos como la contaminación, las bacterias, los rayos UV… Para garantizar que cumple este cometido y, al mismo tiempo, para mantenerla siempre sana y cuidada, recurrimos a productos cosméticos como las cremas hidratantes y los fotoprotectores. Sin embargo, solemos olvidar otros factores que también están en constante contacto con la dermis y que constituyen un arma de doble filo. Bien utilizados, contribuyen al cuidado diario de la piel, pero cuando pasan a un segundo plano pueden empeorar la situación de la barrera cutánea.

Dentro de este grupo debemos incluir el vestuario, un elemento que, a pesar de su sencillez, puede constituir el desencadenante de cualquier afección en la piel (o su deterioro). Sobre todo, durante la época estival, cuando no prestamos la más mínima atención a las prendas de ropa que utilizamos. Si quieres evitar problemas y aprender a vestirte en verano, te decimos qué falta y qué sobra en tu armario.

Cómo debe ser la ropa en verano

Transpiración, sequedad por temperaturas extremas, quemaduras indeseadas, irritación, picaduras, hongos… Durante la temporada estival, los problemas en la piel parecen duplicarse, aunque, en la mayoría de los casos, son consecuencia directa de una pérdida de interés en su cuidado. Mientras que durante los meses más fríos del año extremamos las precauciones, la higiene y la hidratación de la dermis, el verano, su calor y su color nos invitan a dejar de lado nuestras rutinas de belleza para disfrutar de una época diferente.

Para acabar con esta fea costumbre, insistimos en la importancia de seguir la rutina diaria de cuidados cutáneos. Pero añadimos un consejo extra: presta especial atención a la ropa de verano. Así es como debe ser:

  • Tejidos naturales, como el lino o el algodón. Los sintéticos, como el poliéster, retienen más el calor, impiden la transpiración y pueden contener sustancias químicas que favorezcan la aparición de alergias con mayor facilidad.
  • Prendas sueltas. En la medida de lo posible, en verano es aconsejable evitar la ropa demasiado ajustada. ¿Por qué? Para permitir a la piel respirar, para evitar el exceso de humedad por sudor y, sobre todo, para eludir los roces con picaduras, quemaduras del sol, etc.
  • Ropa deportiva transpirable. El calor o el sol no impiden seguir con la rutina de ejercicio físico. Pero, para no tener que lamentarse después de entrenar, es importante elegir ropa transpirable y, a poder ser, que absorba el exceso de sudor.
  • Fresco, pero protegido. Las temperaturas han subido considerablemente, hace calor y queremos embeber toda la vitamina D que está nuestro alcance. Pero debemos protegernos del exceso de radiación y, aquí, la ropa puede ser un gran aliado. Además de llevar ropa suelta, debemos cubrir la piel de manera adecuada si sabemos que vamos a estar demasiado tiempo al sol. ¡No te olvides de los accesorios! Sombreros o gorros para la cabeza y unas buenas gafas de sol evitarán problemas con el astro rey, así como descargarte alguna de estas aplicaciones “fotoprotectoras” en tu móvil.