La ducha diaria es considerada como un acto de higiene íntima indispensable para mantener la limpieza y la salud corporal siempre controladas. Sin embargo, un gesto que podría ser el mejor aliado del órgano más extenso del cuerpo se convierte en todo un riesgo.

Si desconoces el papel protagonista del baño en los cuidados de la piel y quieres aprender a localizar los errores que cometes a diario, esta es tu oportunidad. Repasamos los hábitos más perjudiciales para la dermis que cometemos bajo el chorro de la ducha y elaboramos una lista con los tips de cuidado de la piel más sencillos para ponerles fin.

Cinco prácticas desaconsejadas y sus soluciones paso a paso

  • La temperatura. En invierno hace mucho frío y ponemos el agua muy caliente; en verano, con el bochorno, nos gusta el agua congelada. ¿Es lo más recomendable? Según los expertos, se deben evitar altas temperaturas en el agua de la ducha, puesto que resecan la dermis en exceso. Lo mejor es colocar el grifo a unos 30º.
  • El tiempo. Una de las consideraciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) más debatidas fue su afirmación sobre los “cinco minutos para una ducha ideal”. Desde el punto de vista ecológico y funcional, la institución no puede estar más acertada. Si no te llega para lavarte el pelo, puedes ampliar un poco el tiempo, pero no más de 10 minutos. Si no, la estructura de la piel empieza a debilitarse y reblandecerse. Aquí te desvelamos si es recomendable ducharse todos los días.
  • El gel. Cada persona tiene un tipo de piel diferente, con sus necesidades y exigencias particulares. Encuentra el gel específico para cubrir las tuyas. Y no te excedas en cantidad. Un poco de jabón basta para todo el cuerpo.
  • El aclarado. Tan importante es acertar con el tipo de gel o de champú, como retirarlo por completo antes de salir de la ducha. Uno de los cuidados de la piel más subestimados es el de la limpieza de todos los productos cosméticos de manera adecuada. Y los jabones forman parte de este grupo. En la piel, el gel mal aclarado puede producir irritaciones y dermatitis; en el pelo, un cuero cabelludo con restos de champú provoca descamaciones y pérdida de brillo.
  • Las zonas olvidadas. La espalda, los pies, las uñas… El baño diario es una rutina tan automatizada que, en ocasiones, nos podemos olvidar de asear algunas zonas conflictivas. No importa si te lavas con esponja o con la mano, nunca te olvides de estas partes.

Termina la ducha con agua templada o fría, sécate sin frotar y aplica productos de cuidado de la piel específicos para tratarla e hidratarla después del baño. La crema corporal de Bioxán ayuda a recuperar el equilibrio de la piel, incluso, si un día abusas del agua caliente. Pruébala y mantén la dermis cuidada durante todo el año.

 

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