pH de la piel: Cuál es y cómo recuperarlo

Cómo recuperar [y mantener] el pH de la piel

Un abuso o una carencia en las rutinas de belleza pueden alterar el pH de la piel. ¿Quieres saber cómo recuperarlo? Te lo enseñamos.

La piel no solo es uno de los órganos más extensos del cuerpo. También es una de sus principales barreras de protección (por no decir la primera y más importante) contra los agentes externos que amenazan el equilibrio del organismo. Para poder llevar a cabo este cometido, dispone de diferentes mecanismos y estructuras, entre los que destaca el pH. Sin embargo, a pesar de su importancia y de su constante mención, este término no es tan conocido como se espera.

En este post ya contamos qué es el pH de la piel y cuál debe ser su valor ideal (para cumplir esa función de protección). En esta ocasión, nos centraremos en analizar cómo debemos cuidarnos para que el manto ácido situado entre la dermis y la epidermis no pierda propiedades y efectividad.

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Cómo regular el pH de la piel

Muchos de los problemas de la dermis, además de por razones orgánicas de diversa índole, suelen estar provocados por un exceso o un defecto en los cuidados. Abusar de ciertos productos, no seguir una rutina de belleza diaria o usar productos no adaptados a cada tipo de piel pueden ser razones suficientes para alterar y desequilibrar el pH. Como consecuencia, los primeros daños se hacen visibles en la dermis, como el envejecimiento prematuro, infecciones, etc.

Ante esta situación, ¿cómo recuperar el pH de la piel?

  • No lavar la cara en exceso. Sí, antes de acostarse y nada más levantarse es más que recomendable lavarse la cara. Pero el resto del día, salvo que sea imprescindible, es mejor no repetir este acto. Reseca en exceso la piel y, además de ser contraproducente, pone en riesgo el pH de la piel. Presta atención a la temperatura y a todos los errores que solemos cometer bajo el grifo para evitar más problemas.
  • Utilizar limpiadores suaves. Muchos reclamos publicitarios pueden llevarnos a consumir productos de belleza demasiado agresivos. Debes elegir limpiadores acordes a tu tipo de piel y, sobre todo, respetuosos con la dermis.
  • No abusar de la exfoliación. Aunque queramos acabar de raíz con la suciedad y las imperfecciones, abusar de la rutina exfoliante puede dañar el pH de la piel y empeorar su aspecto.
  • En la ducha: primero el pelo, luego la piel. Suena un poco raro pero es una rutina lógica. Los ingredientes de los champús pueden desequilibrar el pH. Por eso, es mejor aclarar bien el pelo y, después, proceder a lavar el resto del cuerpo.
  • La importancia del tónico. Uno de los elementos más importantes de la limpieza del rostro es el tónico. Después de aclarar bien la piel y antes de aplicar la crema facial, el tónico contribuye a cerrar los poros y equilibrar el pH.

Para que la piel quede completamente protegida, no te olvides de aplicar una crema hidratante y regenerante como estas de Bioxán por la mañana y por la noche. Tu dermis estará sana, cuidada y totalmente equilibrada.

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