La crema solar es la protagonista del verano, aunque la ropa también contribuye a mantener la piel protegida. ¿Sabes cómo vestirte en verano?

Se dice de la piel que es la primera línea de defensa del organismo frente a agentes externos como la contaminación, las bacterias, los rayos UV… Para garantizar que cumple este cometido y, al mismo tiempo, para mantenerla siempre sana y cuidada, recurrimos a productos cosméticos como las cremas hidratantes y los fotoprotectores. Sin embargo, solemos olvidar otros factores que también están en constante contacto con la dermis y que constituyen un arma de doble filo. Bien utilizados, contribuyen al cuidado diario de la piel, pero cuando pasan a un segundo plano pueden empeorar la situación de la barrera cutánea.

Dentro de este grupo debemos incluir el vestuario, un elemento que, a pesar de su sencillez, puede constituir el desencadenante de cualquier afección en la piel (o su deterioro). Sobre todo, durante la época estival, cuando no prestamos la más mínima atención a las prendas de ropa que utilizamos. Si quieres evitar problemas y aprender a vestirte en verano, te decimos qué falta y qué sobra en tu armario.

Cómo debe ser la ropa en verano

Transpiración, sequedad por temperaturas extremas, quemaduras indeseadas, irritación, picaduras, hongos… Durante la temporada estival, los problemas en la piel parecen duplicarse, aunque, en la mayoría de los casos, son consecuencia directa de una pérdida de interés en su cuidado. Mientras que durante los meses más fríos del año extremamos las precauciones, la higiene y la hidratación de la dermis, el verano, su calor y su color nos invitan a dejar de lado nuestras rutinas de belleza para disfrutar de una época diferente.

Para acabar con esta fea costumbre, insistimos en la importancia de seguir la rutina diaria de cuidados cutáneos. Pero añadimos un consejo extra: presta especial atención a la ropa de verano. Así es como debe ser:

  • Tejidos naturales, como el lino o el algodón. Los sintéticos, como el poliéster, retienen más el calor, impiden la transpiración y pueden contener sustancias químicas que favorezcan la aparición de alergias con mayor facilidad.
  • Prendas sueltas. En la medida de lo posible, en verano es aconsejable evitar la ropa demasiado ajustada. ¿Por qué? Para permitir a la piel respirar, para evitar el exceso de humedad por sudor y, sobre todo, para eludir los roces con picaduras, quemaduras del sol, etc.
  • Ropa deportiva transpirable. El calor o el sol no impiden seguir con la rutina de ejercicio físico. Pero, para no tener que lamentarse después de entrenar, es importante elegir ropa transpirable y, a poder ser, que absorba el exceso de sudor.
  • Fresco, pero protegido. Las temperaturas han subido considerablemente, hace calor y queremos embeber toda la vitamina D que está nuestro alcance. Pero debemos protegernos del exceso de radiación y, aquí, la ropa puede ser un gran aliado. Además de llevar ropa suelta, debemos cubrir la piel de manera adecuada si sabemos que vamos a estar demasiado tiempo al sol. ¡No te olvides de los accesorios! Sombreros o gorros para la cabeza y unas buenas gafas de sol evitarán problemas con el astro rey, así como descargarte alguna de estas aplicaciones “fotoprotectoras” en tu móvil.

 

 

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