Manos sujetando una taza

Dermatitis en las manos: una afección de la piel acentuada por la llegada del invierno

La dermatitis en las manos es un problema muy frecuente, especialmente con la llegada del frío en estas fechas porque genera una alteración en la capa más superficial de la piel provocando sequedad, irritaciones, rojeces, sensación de tirantez, descamación y en algunos casos incluso fisuras. Es normal padecer alguno de estos síntomas a lo largo del invierno, sobre todo si tenemos la piel seca, pero ¿cuál es la afección más habitual y cómo podemos tratarla?

¿Cuáles son las consecuencias del frío en la piel de las manos?

En invierno, las manos son las primeras afectadas debido a su constante exposición al frío, que agudiza la aparición de alteraciones en esta zona del cuerpo. Pero las altas temperaturas no son el único factor que está detrás de una piel seca y agrietada, pudiendo afectar también el cambio de clima (por ejemplo, el calor de la calefacción) o el uso de determinados productos.

La afección que se da en esta época con más frecuencia es, sin duda, la dermatitis. Existen muchos tipos, pero los más habituales en estas circunstancias son:

  • Por un lado, la dermatitis atópica: el término hace referencia a una reacción de la piel que se presenta en forma de hinchazón, enrojecimiento y picor cuya causa más común es la alergia estacional, de ahí que los síntomas se vean agravados durante el invierno.
  • Y, por otro, la dermatitis de contacto (irritativa o alérgica): un trastorno inflamatorio de la piel ocasionado por el roce de esta con determinadas sustancias externas, especialmente productos con componentes químicos.

Cada una de estas dolencias puede presentar diferentes causas y síntomas, dependiendo de cada caso, pero existe una serie de pautas que puede disminuir los daños provocados por la dermatitis.

Consejos para cuidar las manos en invierno

1. Prestar atención en cada lavado

Es conveniente, cada vez que se laven las manos, hacerlo mediante movimientos suaves, con jabones pH neutro para evitar el contacto de la piel irritada con sustancias agresivas y siempre con agua templada, ya que si la ponemos demasiado caliente la inflamación será mayor.

Siempre que se pueda, es preferible el lavado con agua y jabón, recurriendo a los geles hidroalcohólicos únicamente en situaciones puntuales.

Recordad que, en ocasiones, estos geles pueden resultar agresivos para la piel (sobre todo para la piel sensible), por tanto, una solución para garantizar la desinfección total son las toallitas higienizantes de manos.

2. Secar las manos a conciencia

Una vez tengamos las manos limpias, debemos secarlas bien, con toallas limpias y evitando la agresión de la fricción, es decir, con toques suaves y sin frotar de manera excesiva. Es importante que no queden rastros de humedad, sobre todo si hay grietas o fisuras como consecuencia de la dermatitis. Este paso, aunque parezca no ser de gran importancia, es fundamental para que la piel pueda seguir cumpliendo su función de barrera protectora.

3. Aplicar crema hidratante es la solución más efectiva

Utilizar crema hidratante de manos varias veces al día, especialmente después de cada lavado, ayudará a intentar fortalecer el mano lipídico de la piel y contribuir así a protegerla las de agresiones externas y los factores irritantes. Para ello es preferible optar por cremas elaboradas a base de ingredientes naturales que contengan un alto poder revitalizante, y siempre utilizar una destinada para este fin (no ayudaremos a que nuestra piel se recupere si aplicamos la misma crema que empleamos para el rostro o el resto del cuerpo).

4. Acude a tu dermatólogo

Los corticoides de uso tópico, ya sea en crema o en pomada, se aplican en la piel para reducir la inflamación en casos tales como la aparición de eccemas, dermatitis e incluso psoriasis.

En caso de presentar alguno de estos síntomas de manera persistente se puede utilizar una crema con corticoides por un periodo breve (siempre supervisado por tu dermatólogo) que ayudará a aliviar las lesiones localizadas.

5. Evita los complementos en los lavados

Llevar anillos puede empeorar la situación del eccema al retener a su alrededor sustancias irritantes, y lo mismo ocurre con las uñas, lugar propenso a que se acumule la suciedad y se produzcan infecciones.

Para evitar que esto ocurra, es conveniente retirar los complementos antes de lavar las manos, así como prestar atención a las uñas y las cutículas en cada lavado. De la misma manera, cada vez que apliquemos la crema hidratante debemos extenderla también por esta zona para mantener una hidratación óptima en toda la superficie de la piel.

6. Evita rascarte las zonas afectadas

La dermatitis, especialmente la atópica, se caracteriza por la sensación de picor o urticaria que provoca en las zonas perjudicadas, y en invierno se vuelve más intensa. El frío y la sequedad hacen que la piel esté más tirante que de costumbre y menos hidratada, con lo que el picor se acentúa llevando inevitablemente al rascado.

Rascarse las manos constantemente puede empeorar la dermatitis y, en el caso de las pieles atópicas, convertirse en el detonante de la aparición de un brote, así que debe evitarse aplicando la crema hidratante en el instante en el que aparezca la sensación de picor.

7. Sé constante con el tratamiento

Recuerda que no existe un producto específico que proporcione una cura inmediata para la dermatitis, lo que significa que es importante ser constante con el tratamiento y seguir las instrucciones recomendadas durante periodos prolongados de tiempo.

En cualquier caso, mantener la piel correctamente hidratada es el eje central de los cuidados personales en este tipo de enfermedades.

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