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¿Existe solución para los talones secos y agrietados?

La piel es una barrera que nos protege de determinados microorganismos externos impidiendo su entrada. Por este motivo, es importante mantenerla hidratada y cuidada para que no pierda su continuidad y elasticidad, pero ¿realmente le prestamos a nuestros pies la atención que requieren?

A pesar de que en verano el problema de los pies secos y agrietados es más visible, es posible sufrir este tipo de alteraciones durante todo el año, especialmente las personas que pasan muchas horas de pie o que tienen una piel muy seca, así que es conveniente conocer las posibles soluciones llegado el momento de destapar los pies.

¿Qué son los talones agrietados?

Los talones agrietados se producen por una alteración de la dermis que tiene lugar cuando la piel de los pies está tan seca que se empieza a desgarrar. Se trata de una zona especialmente sensible a la deshidratación, y si no se trata adecuadamente el resultado puede ser la aparición de las grietas.

El Ilustre Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) indica que las grietas suelen aparecer en zonas de roce como pueden ser los dedos, los laterales del pie o los talones cuando están deshidratados. La fricción constante provoca una alteración en la capa superficial de la piel, por eso es importante realizar una correcta rutina de hidratación diaria que ayude a mantener la piel de los pies flexible y bien nutrida.

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¿Por qué se agrietan los talones?

La piel de los talones es diferente a la del resto del cuerpo, ya que para poder aguantar y amortiguar todo el peso dispone de un mayor número de células adiposas y es mucho más gruesa, hasta 50 veces más si se compara con la piel del rostro, que es la más fina. Además, es pobre en sustancias grasas, por eso se deshidrata con mayor facilidad, y cuanto más deshidratada, menos elástica será y tendrá más probabilidades de que se formen las temidas grietas.

A todas estas características también se le añaden la mayor fricción que tiene lugar, por ejemplo, al andar descalzos, llevar los pies al aire libre con un calzado que no es el adecuado o la exposición al sol, lo que potencia la deshidratación haciendo que la piel se vuelva dura y se desgarre con facilidad.

Factores que influyen en la sequedad de la piel de los pies

La principal causa que da lugar a los pieles secos y agrietados es la falta de hidratación en los mismos. Como consecuencia de esta deshidratación la piel puede empezar a descamarse o presentar zonas con cambios de coloración (sobre todo color rojizo) acompañados de picores, pero cuando la sequedad es severa aparecen las grietas.

La piel se seca en las zonas del pie que soportan mayor presión, por eso el tipo de calzado también influye. Si es muy duro, la suela no se adapta al pie o queda excesivamente apretado u holgado puede aumentar la sequedad en la piel de los talones.

Además, hay patologías que potencian la deshidratación de los pies, y, por consiguiente, la sequedad y la aparición de grietas:

  • La enfermedades metabólicas, como la diabetes, afectan al estado de la piel ya que diminuyen la humedad y provocan falta de hidratación.
  • Las personas que sufren problemas circulatorios son más propensas a sufrir alteraciones en los pies, por lo que deben prestarles mayor atención.
  • La obesidad y el sobrepeso también contribuyen a la sequedad en los pies, pues cuanto mayor es el peso que tienen que aguantar, mayor es la fricción y la tendencia a la aparición de grietas.
  • También los medicamentos o tratamientos agresivos como la diálisis, la quimioterapia o la radioterapia pueden provocar efectos secundarios en la piel, siendo la deshidratación uno de los más habituales.

Soluciones para los talones secos y agrietados

Por suerte, la piel de los talones no tiene por qué permanecer siempre seca y agrietada. Seguir estas recomendaciones ayudará a lucir unos pies sanos y bonitos.

Tipo de calzado

Lo aconsejable para evitar lesiones cutáneas es utilizar un calzado amplio y cómodo, que no apriete y que se ajuste al pie correctamente, es decir, que el talón no esté comprimido pero tampoco pueda desplazarse libremente. Y si tiene sujeción en el talón, mejor.

Se recomienda evitar que el zapato tenga costuras en el interior que puedan provocar algún tipo de roce o fricción. Y en el caso de llevar tacón, que no supere los 3 centímetros, así los puntos de apoyo estarán equilibrados.

Por último, al igual que hay que tener en cuenta el tipo de calzado, también hay que procurar no andar descalzos. Aparentemente caminar descalzo cuando hace calor es un gesto que no tiene importancia, pero aumenta los puntos de fricción en la piel de los pies y favorece la aparición de grietas y sequedad.

Buenos hábitos de hidratación e higiene

Utilizar una crema destinada al cuidado de los pies será la clave para mantenerlos 100% saludables. Al tratarse de una piel gruesa y tendente a la deshidratación es importante hidratar los pies a diario con cremas específicas.

Si los talones están muy secos se puede aplicar la crema (la vaselina también es muy recomendable) y colocar un par de medias o calcetines a la hora de dormir para ayudar a que el humectante haga su efecto.

En cuanto a la higiene no es recomendable lavarse los pies con agua muy caliente porque puede eliminar la hidratación natural de la piel. Y, ante la presencia de grietas, en ningún caso hay que recurrir a la lima o a la piedra pómez para eliminarlas sin acudir antes a un profesional. En estos casos el tratamiento habitual no requiere un limado de la zona que elimine capas de la piel, sino la aplicación de cremas específicas que la regeneren.

Alimentación saludable y dieta rica en líquidos

La causa principal de los pies secos y agrietados es la deshidratación, así que además de utilizar crema para pies es importante hidratarse desde dentro. Para ello es aconsejable beber entre un litro y medio y dos litros de agua e incluir en la dieta alimentos con un mayor índice de agua y sales minerales que ayuden a reponer líquidos. De esta manera se mantendrán los niveles óptimos de hidratación del organismo favoreciendo una piel saludable, incluida la de los pies.

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