Nos esforzamos por mantener el equilibrio de la flora intestinal. Pero ¿qué pasa con las bacterias “buenas” de la piel? Que también hay que cuidarlas.
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Como en el mundo en general, entre las bacterias que pueblan nuestro cuerpo podemos encontrar las del bando bueno y las del bando malo. Las primeras son necesarias para mantener la salud de todo el organismo, prevenir enfermedades y paliar la proliferación de las segundas que, precisamente, provocan el efecto contrario. Por ello, cualquier acción que contribuya a mejorar o asegurar la presencia de los microorganismos buenos es siempre bienvenida. En este sentido, cada vez es mayor el interés por consumir productos naturales pensados para equilibrar la flora bacteriana de cualquier parte del cuerpo.

En esta ocasión, queremos hacer hincapié en las cremas con prebióticos, una categoría de cosméticos en la que Bioxán figura como firma destacada con todos sus productos hidratantes y regeneradores para rostro y cuerpo.

⁉ ¿Qué son los prebióticos?

Los prebióticos son sustancias naturales no metabolizadas que contribuyen al crecimiento de microorganismos en la superficie de la piel y, a su vez, ayudan a combatir los organismos patógenos. Es decir, son los elementos necesarios para mantener la barrera protectora de la dermis en perfecto estado frente a las agresiones externas como la contaminación, los productos en químicos, etc.

No es su única función. Los prebióticos también favorecen la regeneración de la piel y la restauración de la flora bacteriana, esos microorganismos beneficiosos para el buen funcionamiento del cuerpo en su totalidad. Todas estas características y funciones hablan por sí solas a la hora de reconocer los beneficios del uso de cremas con prebióticos para la piel en su composición.

✅ Prebióticos y probióticos: diferencias

En muchas ocasiones, surge la confusión entre estos dos tipos de sustancias. Parece que solo les separa una vocal, pero cuentan con más diferencias entre sí. Por un lado nos encontramos los probióticos, que contienen organismos vivos y que, ingeridos en determinadas cantidades, mejoran la salud del organismo. Por el otro, los prebióticos que, aplicados de manera tópica, mejoran el crecimiento y mantenimiento de las bacterias buena ya existentes en la piel.

La dermatitis atópica, el exceso de limpieza o la contaminación son alguno de los factores que pueden alterar el estado de la flora de la piel y apremiar el empleo de estos dos tipos de sustancias naturales, sobre todo, de los prebióticos. Con ellos, mejora el sistema inmune, la capacidad de regeneración de la dermis y la protección frente a todos los microorganismos patógenos.

Con todas estas razones, ¿te has convencido de que tu piel necesita prebióticos?

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